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Margot, el olvido y la memoria

Oma y OpaMi abuela lleg√≥ a Argentina en 1939 en un buque llamado ¬ęAlc√°ntara¬Ľ. En esta oportunidad no voy a contar mucho sobre qu√© fue de su vida antes de eso, solo voy a decir que lleg√≥ a Buenos Aires pensando que eso ser√≠a un simple paso hasta llegar a Brasil, donde se reunir√≠a con su hermano mayor, sus padres y su novio, porque no hab√≠an conseguido ¬ęllamadas¬Ľ para todos al mismo lugar y Herbert, el mayor de los cuatro hermanos Rosenthal, se hab√≠a encargado con anterioridad de organizar¬†las cosas para que todos pudieran desembarcar all√≠. Al declararse la guerra, Argentina y Brasil quedan incomunicados por lo que no se pudieron reunir hasta mucho tiempo despu√©s. Toda la familia junta, nunca.

La ¬ęllamada¬Ľ a mi abuela la hab√≠a enviado Herr Spitzer, su antiguo jefe vien√©s, quien hab√≠a huido junto a su esposa el a√Īo anterior, despu√©s de haberse escondido en el s√≥tano de sus suegros, que eran protestantes, durante La Noche de los Cristales Rotos.

Adem√°s puedo agregar que en el barco mi abuela iba estudiando portugu√©s y que desembarc√≥ en el Hotel de los Inmigrantes con su viol√≠n bajo el brazo y sus ba√ļles h√°bilmente sellados con algunos clavos de oro que su padre dentista hab√≠a fabricado con sus herramientas y materiales de trabajo. Entr√≥ como artista y sin papel alguno que acreditara su identidad. A√Īos despu√©s y gracias a haber anotado todos los datos que constaban en su documento antes de que le fuera retenido, pudo acceder a una indemnizaci√≥n del Estado alem√°n.

En Buenos Aires, adem√°s de Fritz Spitzer, la esperaban algunos parientes lejanos (ya hablar√© alguna vez de la extra√Īa dimensi√≥n que toma la palabra pariente con la di√°spora) y no muy entra√Īables por lo que, para no extenderme mucho,¬†Margot, que as√≠ se llamaba, tuvo que buscarse la vida.

Uno de sus primeros trabajos fue como institutriz de los ni√Īos de una familia muy adinerada que moraba en una estancia¬† en la provincia de C√≥rdoba. Contaba de esa experiencia, c√≥mo a los empleados del servicio les eran examinadas las yemas de sus guantes blancos en la b√ļsqueda de la pulcritud pero que ese no era su caso, ella cenaba con la familia y adem√°s era la confidente de la joven due√Īa de casa. Ella, era la hija de un importante dirigente radical de la provincia, importante hasta hoy para la historia del partido. Su marido, un fascinante personaje: Ra√ļl Bar√≥n Biza. Y aqu√≠ me debato sobre si seguir hablando de Bar√≥n Biza o sobre mi abuela. Es que la historia de Bar√≥n Biza es para un par de posts y no los comenzar√≠a hablando sobre mi abuela. Solo dir√©, que la historia de este matrimonio terminar√° con √©l arroj√°ndole √°cido en la cara a ella, despu√©s de haberse batido a duelo con su cu√Īado.

Volviendo a mi abuela y a su alucinante vida, puedo decir que yo vengo de ese linaje y que es el mismo que el de mucha gente. Mi abuela ven√≠a de una familia m√°s o menos acomodada pero hab√≠a sido perseguida y obligada a ¬ęhacer la Am√©rica¬Ľ, no ten√≠a ninguna voluntad de recrear su persecuci√≥n ni su ascendencia m√°s que para reafirmar que no quer√≠a que eso le volviera a pasar a ning√ļn ser querido. En eso coincidi√≥ con Herr Fritz Spitzer, con quien finalmente se cas√≥ y agreg√≥ ese apellido despu√©s del Rosenthal natal. Luego tuvieron una hija, luego esa hija se cas√≥ y luego nac√≠ yo.

Mi apellido es Ruggero, el de mi papá, claramente italiano, o siciliano más precisamente; el apellido de mi abuela paterna era Villanueva y parece que su padre o su madre venían de Navarra, nunca hablaba de ellos.

Cuando era chica, entre los compa√Īeritos de escuela, era com√ļn competir por lo diverso de los apellidos, siempre alg√ļn adulto dec√≠a: ¬ęQu√© mezcla!¬Ľ y eso enaltec√≠a el relato. Pobre de aquel extra√Īo caso, si lo hab√≠a, que tuviera cuatro apellidos gallegos o calabreses… lo que puntuaba era la mezcla!

Tampoco nadie te preguntaba qué tipo de familia era la de alguno de tus abuelos, ni qué hacían en Europa. En los relatos de todos estaban las historias de hambre, persecución o las dos cosas, no era relevante: como tampoco lo era que tuvieras apellido vasco, aunque eso era casi sinónimo de riqueza.

Exist√≠an los ricos, exist√≠a el poder y exist√≠an ¬ęLas Familias¬Ľ, que no se me malinterprete. Tambi√©n entend√≠a que mis abuelos o bisabuelos hab√≠an salido de Europa por ser pobres o por ser jud√≠os Pero no fue hasta que llegu√© a Espa√Īa, y no de turista, cuando termin√© de entender lo de las malas y las buenas familias. Y pas√≥ bastante tiempo hasta que comprend√≠ lo de la buena o mala sangre.

Realmente, m√°s all√° de re√≠rme con los amigos sobre si un apellido espa√Īol o italiano ten√≠a m√°s estilo o menos (los anglosajones o germanos ni cab√≠an en la discusi√≥n, menos aun otras procedencias), no hab√≠a dado importancia al origen en t√©rminos de adscripci√≥n o determinaci√≥n. Es que las vidas de nuestros abuelos hab√≠an sido todas tan interesantes, que el origen era absolutamente intrascendente. C√≥mo poder atar a algo que era de esa anterior vida, las maravillosas historias que contaban, las palabras que todos adopt√°bamos.

Para ser m√°s precisa, con mi apellido no puedo decir ni cu√°ndo hubo un italiano llamado Ruggero que lleg√≥ a Argentina porque nadie en la familia lo sabe, aunque todos mezclemos algunas palabras que vienen del italiano y aunque el acento gallego tenga para m√≠ sabor a infancia (sin pariente alguno proveniente de Galicia). El acento gallego, las palabras italianas y la reposter√≠a navide√Īa deutsche son para mi el linaje. Un linaje de abuelos que casi ni contaban de donde hab√≠an salido ellos o sus padres, porque causaba dolor y porque ten√≠an tantas cosas m√°s lindas para dar: aromas y sabores que ven√≠an de Europa, que se mezclaban con mate amargo o dulce y se festejaban con asado. Con asado y con achuras, con paellas y pastas, con pollo al horno o pastel de papas, con milanesas y facturas… todo en la misma mesa, en la que para nada importaba de donde ven√≠a cada cosa sino la alegr√≠a de compartirlas. Porque una vida interesante no tiene m√°s linaje que el del mestizaje de los cuentos, acentos, sabores y afectos que educaron sus sue√Īos y sus derivas.

Honig Kuchen

Honig KuchenY siendo diciembre y hablando de compartir… ac√° va la receta familiar de la Honig Kuchen, deliciosa en forma de bud√≠n o de galletas glaseadas de distintas formas y que, dec√≠a mi abuela jud√≠a, conviene hacer unos d√≠as antes de Navidad:

Ingredientes
250 g miel, 125 g az√ļcar, una pizca de sal, vainilla, 1 huevo, un vasito peque√Īo de ron, unas gotas de esencia de almendra, 500 g harina, 1 cucharada de polvo de hornear, 1/8 litro de leche.

Se calientan lentamente la miel, az√ļcar y sal hasta derretir y se coloca la mezcla en un recipiente para dejar enfriar. Una vez tibio, se le agregan la vainilla (o az√ļcar de vainilla seg√ļn receta original), el huevo y las especias. De forma alternada hay que ir agregando la harina mezclada con polvo de hornear y la leche.
Opcional: agregarles pasas de uva, almendras o nueces picadas.
Verter la masa en un molde enmantecado (no enmantecar los bordes), esparciéndola bien.

Hornear unos 55 minutos a fuego de medio y una vez listo, espolvorear con az√ļcar impalpable

Esta es la receta original, transcrita recientemente por mi madre, a la que yo suelo hacerle variantes de especias (clavo, cardamomo, nuez moscada, etc) y de forma (como galletas en forma de corazón glaseadas en la superficie). Fröhliche Weihnachten!

Carolina Ruggero, soci√≥loga y experta en pol√≠ticas p√ļblicas

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