Carolina Ruggero

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Una chica en el cielo

una chica en el cieloHace unos días, Natalia me preguntaba si estaba bien que Juan ilustrase un post con una foto mía, de mí. Después de decirle que sí, mi cabeza viajó en el tiempo hasta el fin de semana en que se tomó.

Mi primo Christian había ido por trabajo a Buenos Aires y decidimos irnos el fin de semana a Mar del Plata a visitar a un amigo. Llegamos, fuimos a la playa y salimos por la noche a un bar. La gente empezó a bailar y nosotros también, la estábamos pasando tan bien que olvidé vigilar mi cartera/bolso que estaba colgada en la barra, o en nuestra mesa, o donde quiera que hayamos estado hacía un rato. Cuando me quise dar cuenta, la cartera había desaparecido y con ella mi billetera, mi teléfono, mis documentos, mi dinero, y las llaves del auto que estaba estacionado en la puerta y que dos días más tarde debería llevarnos de regreso a Buenos Aires, a tiempo para que mi primo pudiera tomar su avión de vuelta a Suiza.

Ya era de madrugada y no quedaba otra cosa por hacer más que dormir, pero me desperté sobresaltada temprano en la mañana. Sin teléfono ni computadora, no recordaba los números de nadie de mi familia (por suerte luego sabría que mi primo sí), además mi madre que era la dueña del coche y por ende del duplicado de la llave, tampoco estaba en Buenos Aires, sino a 1.000 km., pero para el noroeste (nosotros habíamos viajado 400 km. hacia el sur). Antes de terminar de arruinarle el fin de semana a mi hermana, me puse a buscar en una guía telefónica (¿hace cuánto no necesitás una?) compañías de transporte y correo para que me pudieran enviar un juego de llaves y no lograba dar con ninguna…

En medio de esas gestiones, suena el teléfono. Era Mariano, nuestro amigo y anfitrión:

– Hola Caro, ¿estás angustiada con el tema de robo y las llaves?
– Sí, la verdad es que no doy con la manera de resolverlo, me quedé sin nada y para colmo siento que se nos arruinó el fin de semana de reencuentro.
– No te preocupes, llamo para cambiarte el humor. Despertalo a Christian que en media hora pasa una amiga a buscarlos. Se van a tirar en paracaídas.

¿Por qué cuento lo que pasó la noche anterior si la historia va de tirarse en paracaídas? Porque creo que la mala onda que tenía, el estado de desánimo y la idea de que ya nada en ese fin de semana valdría la pena, hizo que generase algún tipo de pulsión que me permitió disfrutar del salto al vacío.

Para ser un paracaidista amateur, hay que hacer un curso de caída libre teórico y práctico y una serie de saltos. Pero si lo que querés es experimentar cómo es eso de tirarse en paracaídas, podés tirarte en tándem con un instructor que solo te explicará previamente como saltar del avión y la posición ideal durante el vuelo.

Algunas de las personas con las que hablé sobre la experiencia, me contaron que desde que se subieron al avión hasta que el paracaídas se abrió sufrieron como unos condenados. Yo no.

Me subieron a un avión que ascendió a poco más de 3.000 metros, cuando llegó el momento de poner un pie fuera del avión, el instructor me empujó suavemente (luego me diría que lo hace siempre para no dar oportunidad a posibles arrepentimientos) y a eso siguieron 40 segundos de caída libre, maravillosos mil y pico de metros a 200 km por hora, una sensación que nunca había sentido antes, donde se pierde el sentido de la velocidad hasta que pasas por una nube o se abre tu paracaídas y ves que el paracaidista que estaba al lado tuyo desaparece en un pestañeo.

A eso le siguieron aproximadamente 5 minutos de planeo silencioso y observación del paisaje, la exacta contraposición de la experiencia reciente, sentís que hasta cambia la música en tus oídos.

Ambas partes de la experiencia son maravillosas, pero sé que la primera parte causa mucho temor a la mayoría de las personas. El adjudicar a un mal día el no haberlo sentido yo, y el haber podido disfrutar al máximo, me enseñó a tener que buscar la manera de disfrutar del vértigo sin un padecimiento o preocupación previa, el poder darme cuenta, ante el miedo, de que es muy posible que un paso más adelante haya algo que vale la pena ser vivido.

«Una chica en el cielo» recibió 2 desde que se publicó el Jueves 27 de Marzo de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Carolina Ruggero.

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  1. Y yo que no te había reconocido en la foto!!
    Carolita volando!!

  2. Mariano dice:

    Haga el humor y no la guerra !

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