Carolina Ruggero

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Tu única posibilidad de éxito es contar tu idea

Muchas veces, cuando vamos a dar una charla o un curso, nos encontramos con gente muy entusiasta que, al momento de hablar de los proyectos concretos, en vez de interesarse por la opinión de aquellos a los que fueron a escuchar, prefieren no contarlos por temor a que se los roben.

Una idea
Hace un tiempo, me encontraba visitando a una amiga que me comentó que alguien cercano tenía un proyecto que le emocionaba mucho y que estaba dispuesto a desarrollar. Mi amiga le comentó que creía que el hablar conmigo le podía ayudar a aclarar sus ideas y que por el tipo de cosas que hacíamos en Las Indias, seguramente lo iba a poder orientar.

Cuando me lo mencionó, le dije que «con mucho gusto», que quedáramos a tomar algo. Uno o dos días después el emprendedor entusiasta vino a visitarnos.

Mi primera sorpresa fue su ansiedad por hablar formalmente de su proyecto. Me explico: estábamos en lo de una amiga en común, eso ya al menos a mí me suponía que estábamos para conversar de todo y que, de manera natural, surgiría su proyecto porque es algo que le entusiasma y le apasiona.

El segundo momento sorprendente, cuando ya me puse en «modo consultora» porque era el que se esperaba de mí, fue cuando el chico en cuestión se mostró un poco reticente a contarme el proyecto del que precisamente venía a hablar. Se sucedieron frases haciendo referencia a que le había contado hace poco su idea (porque, adelanto, eso es lo que era) a algún posible proveedor, o colaborador, o no se sabe bien qué, y que para ello habían firmado un acuerdo de confidencialidad.

Hice caso omiso a esos comentarios, fingí demencia e hice como que ni estaba escuchando, porque de hacerme cargo tendría que haber dado por terminado el momento consultoría y propuesto pasar a hablar de qué íbamos a cenar, o directamente, ofenderme.

Por fin el chico soltó su idea, la cual tenía múltiples fallos aunque una base que podía resultar interesante si se estaba dispuesto a trabajar mucho en ella. Cuando le sugerí buscar fuentes de financiamiento y aplicar a ellas (como forma de buscar capitalización pero también como ejercicio para poder ordenar la idea), me respondió que no podía hacer eso porque le iban a robar el proyecto y ejemplificó con algún ejemplo similar a «a mí se me ocurrió Google antes y lo conté».

Luego de intentar hacerle entender que las ideas se nos ocurren a varios en distintos lugares, que salvo excepcionalidades tenían que ver con tendencias y climas de época y que los centros geográficos y sociales donde eso sucedía muchas veces eran determinantes, llegamos al acuerdo de que entonces él debería financiar su propio proyecto, pero cuando le hice notar que para ello tendría que redimensionarlo a no ser que fuese millonario, comenzaron a profesarse distintos tipos de pega.

Finalicé aquella sesión con varios consejos y opiniones y pasamos a la cena. Esa noche recomendé a mi amiga que hablase con su amigo porque si le interesaba realizar su proyecto, no se le notaba.

Tengo otra amiga, bióloga molecular, que no puede contarnos las cosas en las que está trabajando porque le pagan muchísimo dinero por su confidencialidad. Está claro, aunque yo a duras penas entiendo a qué dedica sus días en términos generales y seguramente no podría comprender de qué va el proyecto en el que está trabajando, el negocio del laboratorio para el que trabaja está en las patentes y ya sabemos que lo único importante en el negocio de las patentes es llegar primero y nunca colaborar porque se esa manera se perdería valor (aunque lo ganaría el progreso científico).

Muchas veces, cuando vamos a dar una charla o un curso, nos encontramos con gente muy entusiasta que, al momento de hablar de los proyectos concretos, en vez de interesarse por la opinión de aquellos a los que fueron a escuchar, prefieren no contarlos por temor a que se los roben.

No lo cuentes, GRITALO!

  • Las ideas son únicas pero son generadas no solo por una persona sino también por un entorno y un momento histórico.
  • A no ser que estés en el centro del mundo, en aquel lugar a donde todos estén mirando, y que, además tengas una tranquilidad económica que te permita abstraerte de los problemas que conlleva llevar un proyecto adelante, si no contás tu proyecto, nadie te podrá ayudar y muchos menos te lo financiará o comprará.
  • Las ideas crecen en las conversaciones, si tu proyecto es llevar tu idea adelante y vivir de ella, si tu negocio no está en una patente, aprovechá esa magia que sucede al conversar con otros.
  • Compartir nos hace más creativos y listos a todos. La generosidad es recíproca o no es.

«Tu única posibilidad de éxito es contar tu idea» recibió 12 desde que se publicó el Lunes 27 de Abril de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Carolina Ruggero.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. Carolita dice:

    Tu única posibilidad de éxito es contar tu idea http://carolina.lasindias.com/tu-unica-posibilidad-de-exito-es-contar-tu-idea Muchas veces, cuando vamos a dar una charla o un curso, nos encontramos con gente muy entusiasta que, al momento de hablar de los proyectos concretos, en vez de interesarse por la opinión de aquellos a los que fueron a escuchar, prefieren no contarlos por temor a que se los roben.

  2. @carolita Siempre me llamó la atención esa actitud propietaria respecto a lo que no puede tener propiedad. Supongo que es solo una mezcla de inseguridad, confianza en el relato mitológico del «emprendedor solitario» y sobre todo desconocimiento total de en qué consiste montar un negocio (algo en lo que no hace falta una idea sino muchas).

  3. Carolita dice:

    @david En el fondo está el peor de todos los males: pensar que tener una idea más o menos buena es lo mismo que sacarla adelante.

  4. Exacto… lo cual nos devuelve al viejo tema, una idea no da un derecho de monopolio y mucho menos existe ningún «derecho» de verla realizada ni de que nadie te lo tenga que poner especialmente fácil para que tu lo hagas http://lasindias.com/entender-no-es-un-derecho-es-una-responsabilidad

  5. @carolita @david porque yo lo valgo, el mundo debería ponerse a mis pies (y disculparse).

  6. Ay, si. He odio tantas veces esto de "tengo una idea brutal pero no puedo contarla"… Hay demasiada gente pensando que tiene una idea increible que no se le ha ocurrido a nadie y encima que lo va a poder hacer con chascar los dedos.
    Lo curioso es que en la mayoría de estos caso, cuando finalmente lo cuentan o no es tan original o no es viable sin colaboración, bastante tiempo y por supuesto, pasta que no tienen.
    No entiendo esta actitud.

  7. Carolita dice:

    @voylinux «cuando finalmente lo cuentan o no es tan original o no es viable sin colaboración, bastante tiempo y por supuesto, pasta que no tienen.»… así es…
    Y, la mayoría de las veces, como segundo paso sólo imaginaron que alguien les decía que era una genialidad y fin del plan de desarrollo.

  8. Juan Ruiz dice:

    Proponle a tu amigo emprendedor algo así:
    Nadie tiene el copyright del talento, el deseo o el entusiasmo. La línea de acción general que siguen los talleres CF modernos (conocido como el "sistema de Milford") funciona así: Los integrantes traen manuscritos, con copias suficientes para todos los presentes. Nadie puede asistir o comentar nada, si no trae una historia. Los miembros leen y toman notas sobre todas las historias. Al concluir, se sientan en círculo, se elige una historia al azar, y la persona sentada a la derecha del autor empieza con la crítica. (Los grupos grandes pueden ajustar este esquema según su conveniencia). Siguiendo el círculo en orden, con un mínimo de comentarios o interrupciones, cada persona emite su opinión sobre lo bueno y lo malo en la historia. El autor está estrictamente obligado, por ley inexorable y tradición, a callarse la boca, sin importar que no sepa dónde meterse. Al terminar el círculo, cuando el último lector ha dado su opinión, el sufriente y silente autor podrá emitir una réplica extensa, de la que se espera no dure más de media hora, y evitará las réplicas personales innecesarias. Este proceso angustioso continúa, hasta terminar con todas las historias, tras lo cual todos intentarán enmendar las relaciones de amistad recién rotas en una orgía de bebida y chismes.

  9. Juan Ruiz dice:

    Es de Bruce Sterling y los talleres creativos de Ciencia Ficción.

  10. mrduranch dice:

    las ideas deben atravesar por un proceso de resiliencia, por eso, uno debe contarlas. Con el internet, la idea puede encontrar eco a miles de kilómetros y materializarse a otros miles de kilómetros. Excelente post.

  11. Se olvida a menudo que un producto no es una idea! Son decenas de ellas en interacción. Se idealiza a menudo el mundo de las ideas como si bastase agarrarse a una para tener éxito, obviando el punto de suerte, las relaciones con las personas adecuadas y el necesario esfuerzo de meter las manos en el barro.

  12. Carolita dice:

    @mrduranch Muchas gracias Mario! el compartir ideas las hace más grandes y si es a través de kilómetros mucho más

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