Carolina Ruggero

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¿Si se es joven hasta pasados los 40, los de 20 qué son?

Mientras tanto, la juventud tradicional, aquella que comienza a los 16 o 18 años, esa edad en la que se concentran las dudas, las crisis y las rebeldías, está ausente de todo relato. Su lugar de visibilidad social está ocupada por generación anterior.

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Hace un tiempo leía esta entrevista, una entrevista que llama la atención acerca del enorme vacío cultural que se encuentra entre muchos militantes del EIIL. Jóvenes que llegan a Siria desde Europa buscando algo así como un fast track hacia la trascendencia.

-¿Los militantes del Estado Islámico son personas malas, tienen miedo o son simplemente devotos de sus convicciones?

-Es imposible luchar contra el Estado Islámico sin intentar comprender quiénes son los que integran sus filas. Hay muchas personas que están perdidas, que viven en una especie de desierto cultural y que reemplazan esta especie de vacío por la idea de que pueden hacer algo, tomar las riendas de su vida y ayudar de verdad. Creo que muchos de los yihadistas que parten para luchar en Siria, están convencidos de que van allí para ayudar. Después hay un momento que es un poco como el pez que ha picado el anzuelo, porque que se dan cuenta de lo que hay en cuanto llegan al terreno, de la realidad de la guerra que hay allí y creo que les hacen un lavado de cerebro. Algunos yihadistas desean abandonar la organización es ese momento, pero la mayoría son arrestados. Y los otros vuelven y se convierten en yihadistas aguerridos.

-Entre sus captores estaba Mehdi Nemmouche, el presunto autor de una matanza en Europa. ¿Es una de estas personas perdidas de las que habla?

-Mehdi Nemmouche es la típica persona perdida. Es alguien cuya principal referencia cultural son los programas de televisión. Por lo que oía de sus conversaciones, pasaba la tarde ocioso, viendo televisión, y se fue a Siria para salir en la tele. Todos sus referentes son las emisiones de «reality shows», de entretenimiento, series judiciales sobre el crimen. La ideología que le mueve está más basada en el panorama audiovisual francés que en el Corán.

Al drama de esos chicos que no encajan descripto por María, a la voluntad de «ser parte de algo que crece» que narró David concluyendo que este era el motivo principal de la militancia juvenil actual (no solo en los movimientos jihadistas), sumamos la pérdida de noción en Europa sobre quiénes son estos chicos y chicas y qué buscan.

La «nueva política» y la juventud

Durante la última campaña para las elecciones de las autonomías españolas, observamos de cerca el discurso de y para la juventud. La observación principal es la siguiente: no existe.

  • Las fuerzas nacidas supuestamente desde el reclamo juvenil están compuestas por personas que van sobre todo, desde los 35 a los 65 años.
  • El espacio dedicado a la imagen de «lo joven» está ocupado por gente de 30 a 45 años
  • Las actividades que desarrollan  los chicos de 16 a 25 son prácticamente desconocidas

Esto no debería sorprendernos. No hay más que ver y escuchar crónicas y noticias desde hace 5 años para ver que la juventud afectada por la crisis está encarnada por jóvenes con estudios universitarios completos, postgraduados muchos de ellos. La imposibilidad para conseguir un trabajo que cumpla con sus expectativas, para el cual se prepararon y con el sentido que sus padres pusieron al momento de seguir invirtiendo en ellos hasta bien pasada su mayoría de edad, se convirtió en la imagen principal de la complicada realidad española.

Mientras tanto, la juventud tradicional, aquella que comienza a los 16 o 18 años, esa edad en la que se concentran las dudas, las crisis y las rebeldías, está ausente de todo relato. Su lugar de visibilidad social está ocupada por generación anterior, si, esa que está descubriendo la política tardíamente, esa a la que le tomó un tiempo pasar de la exhibición de su disconformidad a la acción (aunque sólo en algunos casos).

Sin embargo, los jóvenes menores de 25 años están haciendo cosas. ¿Qué? Nadie se preocupa en saberlo. Y esto, más temprano que tarde tendrá sus consecuencias, sus manifestaciones generacionales.
¿Con quién se resentirán? ¿Qué opinan sobre seguir estudiando? ¿Querrán tener una casa en propiedad como sus hermanos mayores? ¿Se manifiestan políticamente? ¿Cómo son sus relaciones familiares y con sus pares? ¿Qué hacen en su tiempo libre?

Las viejas políticas de juventud

Hace algo así como 3 décadas surgieron las llamadas políticas de juventud. Las mismas no trataban de desfilar y demostrar el amor a la patria, la destreza física u ambas, sino que de manera más sofisticada, el Estado o algunas instituciones intermedias intentaban reconocer qué podía ser de gusto de los jóvenes, para captar su atención.

¿El objetivo? Variado aunque relacionado. En algunos casos era prevenir las dependencias o el delito, en otras generar canales de participación en democracias que intentaban consolidarse.

Así, clases de teatro, fotografía o música; cine-debate o clubes de discusión o lectura; grupos de trabajo social o alfabetización; radios libres, etc. cumplían el rol de ofrecernos a los jóvenes el acceso a distintas prácticas y aprendizajes según nuestras cambiantes inquietudes, a la vez que contenía nuestra nuestra hormonal rebeldía en espacios cuidados. Todo ello acompañado de un discurso público en el cual nuestra voz estaba supuestamente integrada. En fin, nos educaban para vivir en democracia.

Paulatinamente, esas antiguas políticas de juventud, no sólo no se fueron renovando sino que sus niveles de institucionalización se fueron exagerando. A las Casas de Juventud comenzaron a vérseles los hilos. Se llenaron de funcionarios precoces y juvenólogos y requirieron de infraestructuras ornamentales. Junto a los especialistas en juventud, comenzaron las políticas espectáculo y los jóvenes fueron alejándose de los centros. Porque su institucionalidad no les representaba y porque las actividades propuestas no seguían el ritmo de la calle.

Nuevos jóvenes, nuevas curiosidades

Está claro que  los jóvenes de hoy buscan nuevas referencias, horizontes y emociones. A dónde podrán canalizarlos depende un poco de si se dejan espacios en blanco para que adquieran un lugar social.

Siempre se generan espacios de vinculación, aprendizaje, descubrimiento; también también espacios de acceso a cosas desconocida o de intimidad juvenil (y no sólo espectáculos masivos). Cuáles son y serán esos espacios no lo sabemos.

Pero sí sabemos que deben ser espacios en los que se pueda encontrar respuestas pero también en los que abrir preguntas.

Si las universidades cada vez provocan menos, si las reflexiones intelectuales son difíciles de encontrar, si la mayor parte de los jóvenes sólo van a buscar una titulación… ¿Dónde pueden encontrar algo distinto aquellos que se permiten ser jóvenes a la edad de serlo? Esto es, que son rebeldes, que no tienen miedo a la confrontación intelectual porque en ella encuentran un desafío al que deben responder.

Existe un espacio para hacer cosas interesantes con una generación que seguramente valdrá la pena si logra vencer el peso y el techo de los que quieren ocupar su lugar. Es una generación que, cuando se cansa de ser invisible, toma medidas dramáticas en busca de la trascendencia. ¿Será una generación dispuesta a descubrir nuevos mundos? ¿Tendrán la paciencia suficiente como para tomar la responsabilidad y hacerlo? ¿Disfrutarán de leer, discutir y aprender cosas nuevas? ¿Estarán dispuestos a descubrir que su vida está en sus manos?

Tendremos que averiguarlo!

«¿Si se es joven hasta pasados los 40, los de 20 qué son?» recibió 37 desde que se publicó el Viernes 31 de Julio de 2015 dentro de la serie «» . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Carolina Ruggero.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. @carolita Esa es la cuestión. Lo que se nos representa como movimiento juvenil frente a la crisis, cuando escarbas en las encuestas electorales, parece más una alianza entre los treintañeros sobretitulados (que no sobreformados) y los pensionistas y prejubilados de cincuenta y pico y sesenta (cuyos intereses económicos, de ponerse sobre la mesa, serían basicamente conservadores). Mientras, entre los veinteañeros parece que reverdecen las viejas militancias cuasi o a veces totalmente militarizadas, los dogmatismos de salón al estilo que nos contaban @dariocr y @gustavo y, sobre todo, las demandas de formación humanista que ellos insisten en definir como «prácticas», con lo que intuyo que quieren remarcar que no quieren los juegos florales de los docs y postdocs ni les interesan las gestas del índice H.

    Esto a su vez me encaja una vez más con todo ese movimiento filosófico-mundano, lleno de homenajes epicúreos que vimos con http://qttr.at/tnl , http://qttr.at/tnm , http://qttr.at/tnn y hasta con http://qttr.at/tnk Es decir, como señalaste en una ocasión y se me quedó grabado: vuelve el tiempo de las universidades populares. Ahora con Economía Directa y fabbing -mira @juanjopina y los aesires- pero sobre todo para un público nuevo, un público que no requiere ya alfabetización, sino la cultura humanística general que ya no dan el bachiller ni la Universidad y la nueva cultura digital entendida al modo en que lo hacía @nat http://qttr.at/tno. El público de la abundancia.

  2. Qué buen surtido de preguntas y profunda la reflexión que abres en el post. Tanto la entrevista que comentas como el documental personalmente me devolvieron a un mundo olvidado. En realidad el machaque de representación de la juventud a los 30 ha sido fuerte y muy eficaz. Tanto, que resulta hasta un poco ajeno. Pero al escucharles en el documental, y durante esta última temporada en la que hemos tenido un contacto más cercano con chavales creo que se intuyen muchas cosas familiares, y sobre todo una necesidad de adquirir herramientas para enfrentar la incertidumbre de la tan nombrada vida adulta. Tal vez vaya por ahí!

  3. @nat @carolita Si hay una época de la vida en la que las tres tareas de Adler -trabajo/responsabilidad, comunidad/amistad, pareja/amor- se plantean frontal y claramente como el centro de todo esa es la juventud… lo potente es cuando, llevados por algún liberador espíritu friki, la forma de dotarse de un mapa para ellas les lleva a ampliar lecturaas hasta ganar una visión general del mundo.

  4. Carolita dice:

    @david @dariocr @gustavo @juanjopina @nat Estoy convencida de que es una cuestión de oferta. Y no sólo para los jóvenes más frikies. Parte de la adolescencia y de la salida de ella es sentirse inmortal y buscar ser especial (aun aquellos que intentan todo el tiempo encajar). Es un momento de experimentación por la experimentación misma. La oferta dice lo demás, me animaría a decir que más que la búsqueda activa.

  5. Juanjo Pina dice:

    @carolita @david @dariocr @gustavo @nat Creo que la solución pasa por matar a todos aquellos que respondan "Sí" inmediata y sonrientemente a la pregunta "¿Eres jóven de espíritu?".

    En otro orden de cosas, sí, creo que es una cuestión de oferta. El discurso emprendetoril es una lacra, por eso es tan importante la idea de producción directa (perdonadme que no diga siempre "Economía Directa", pero después de numerosos hypes con el epíteto "Economía" que siempre hacen que aparezcan iluminados diciendo que es la "Economía" del futuro, me se ponen los pelos como escarpias).

    Creo que voy a arrancarme con ello en adm para que, de cara al evento, podamos liarla parda en Cartagena – que tiene la UPCT y muchos "ninis", ese nombre que mi soberbia generación le ha dado por igual a vagos y chavales que no han sido timados "por la meritocracia" – a ver si conseguimos que esa ciudad ponga herramientas de verdad, no chupópteras, para facilitar este tipo de empresas.

  6. @juanjopina @carolita @dariocr @gustavo @nat mmmm hablemos de Cartagena, que creemos que podemos tener allí un aliado para las iniciativas de Anĉovoligo que nos conoce bien, tiene grandes inversiones allá y preocupaciones sociales sinceras. Hablémoslo en la videoconf de esta semana… 

  7. Ester dice:

    @david @dariocr @gustavo @nat también creo como @carolita y @juanjopina que se trata de la oferta. Los dos últimos años he estado más en contacto con gente de 20, por la uni, y siempre les hablo de referencias con la boca pequeña por si suenan a leyenditas pero luego hay una respuesta estupenda entre algunos y da mucha alegría. Pero son algunos, como en todo… Y por ello, no sé si no lo estaré entendiendo bien, pero os he leído muchas veces hablar "generacionalmente" y me escama un poco. A parte de ciertas referencias culturales compartidas inevitablemente en tiempos en que los medios eran más escasos y centralizados y situaciones históricas, no comparto apenas nada con mucha gente de mi edad. Y eso con los de la misma zona geográfica… Ni me imagino lo difícil que sea generalizar sobre gente que ha crecido en situaciones mediática y económicamente más diversas. Entiendo que no queréis generalizar sino encontrar gente valiosa entre esos jóvenes y para ello hace falta encontrar o generar contextos comunes. Se me ocurre que quizá sea mejor verlo en vertical que en horizontal desde la idea de "linaje", que utilizo en el sentido de aprendizajes transmitidos sin discontinuidad, que con la de "generación". ¿Qué opináis?

  8. @ester @dariocr @gustavo @nat @carolita @juanjopina Cuentas «siempre les hablo de referencias con la boca pequeña por si suenan a leyenditas pero luego hay una respuesta estupenda entre algunos y da mucha alegría». Ese es un estupendo relato de la diferencia de actitud que estamos encontrando respecto a qué es el conocimiento y por qué para aprehenderlo hay que conocer su historia, esos «linajes» que comentas. Es decir, es el cambio generacional lo que hace posible comunicar esos «linajes».

    Y sí, por supuesto no hay una comunidad imaginada generacional que valga, pero si hay un ambiente cultural generacional que legitima o invisibiliza ciertas propuestas. Ahora vuelves a tener en las facultades de Economía y los institutos grupos «militantes» y actividades formativas alternativas que habían desaparecido en los últimos ocho años. Eso es interesante porque genera un tipo de espacio donde la responsabilidad individual en relación con el conocimiento y la comunidad se definen de maneras muy diferentes a las «notas».

  9. Carolita dice:

    @ester @david @dariocr @gustavo @nat @juanjopina Yo también me considero diferente de la mayoría de mi generación. Hablo por mí porque en las Indias tenemos diferentes edades.
    Al hablar de generaciones nos referimos a climas de época y claramente «lo juvenil» significaba una cosa en los 70s (revolución), otras en los 80s (participación), en los 90s (diversión) y así… Por supuesto son discursos que no hablan de gente real pero fueron parte de nuestra juventud hasta para decir «no hablen por nosotros». Ahora los jóvenes de verdad no forman parte de ningún relato y nos van a sorprender, porque están ahí, son distintos entre sí pero hacen cosas, seguramente tienen preguntas y ojalá también un horizonte.

  10. @carolita @ester @david @dariocr @nat @juanjopina Antes había que currarse los relatos. Había algunos grandes relatos, como la nación o la raza (que aún están ahí), pero mucho otros tenías que irlos montarlos pieza a pieza, te enterabas de los que pasaba en el mundo por lo que te decía alguien en tu barrio y decidías creerle o no, cuando había intimidad y no había grandes plataformas 2.0 que te lo contaban todo, ni videjuegos con grandes cinemáticas e historias masticadas y las peliculas que solia ver la gente no eran un remake de un remake con una historia infantil y poco exigente. Los relatos tenías que hacerlos tú, fiarte (o no) de la gente que conoces y nunca estaban en un formato terminado.

    Ahí es donde veo que hay una generación que ha crecido con casi todas las historias hechas, faciles, sin tener que construirla en su cabeza y poder equivocarse, con las respuestas antes que las preguntas. La parte 2.0 de la generación, por lo menos. También están los blogs y la red distribuida que se parecen más al conocido del barrio que te cuenta algo y te lo crees o no, relatos incompletos, a veces solo pistas, pero que te exigen que seas maduro y que construyas las historias sin que te las den todas hechas.

    Porque si no somos capaces de construir pequeños relatos ¿Como vamos a construir los grandes?

  11. Fantástico texto, como saben yo tengo "en casa" a un veinteañero y a un dieciseisañoero, y la verdad es que no tengo claras tantísimas cosas. Mi hijo mayor, que estudia enfermería, comenta que de política en sentido amplio, incluyan "activismo de cualquier tipo", y veo que, como en todas las promociones anteriores, la gente inquieta es escasa, y que hay un poco de todo. Hay un diferencial que me recuerda a cuando yo era jovencillo: para ellos la crisis no es , como le lei a un treintañero en un comentario en un blog "nuestra propia guerra civil", esto es, un acontecimiento que divide el tiempo y que de algún modo lo rompe (antes de / después de ) sino, simplemente "lo que hay". Yo recuerdo que desde que era chiquitito no se habla de otra cosa sino de la crisis (yo nací en el 63, la gran crisis del petoleo estalló en 1973 y nos pasamos la adolescencia rodeados de algo que se llamaba la crisis (en la que se enmarcaban además los otros cambios históricos, claro): siempre estábamos en crisis y la cosa "estaba muy malita", hasta que, claro, de tanto oirlo no significaba nada . Para estos chicos es un poco lo mismo. Si tienes ahora mismo 20 años, estás en crisis desde los 12 años, esto es, desde toda la vida. No significa nada. No sé como eso afecta a sus expectativas, pero, desde luego, no creo que tengan nada que ver con la generación de "sobretitulados" anterior. Veo que están de selección de personal…. que los dioses les asistan 😀 , (y si necesitan ayuda silben, ojo).

  12. Carolita dice:

    @gustavo @ester @david @dariocr @nat @juanjopina Puede que tengas razón ero creo que todos tenemos un relato, más o menos ambicioso. Lo novedoso creo que es que ese relato (u otro) tenga lugar en la escena pública.

  13. Carolita dice:

    @dbelser Muchas gracias! No había leído lo de la crisis como guerra civil, que horror horrorizante. Como dices, los más jóvenes zafan de semejante razonamiento. Quizás sea el mejor de los mundos? Son más resilientes y además nadie habla en su nombre?

  14. Juanjo Pina dice:

    @gustavo @carolita @ester @david @dariocr @nat Bueno, porque los pequeños pueden ser más difíciles de construir, porque hay quien no tiene interés en generarlos sino en, a lo sumo, adaptarlos, y porque hay quien no sabe ni puede. Creo que te dejas llevar por el síndrome barrio sésamo, porque es justo al revés.
     
    Ahora hay que currarse más los relatos, mucho más, porque todo está saturado de relatos. Internet es alfabetización y relatos. Los hay: todos están relatándose todo el rato. Antes de la red muchos escribían, si acaso, una carta al año, y las relaciones de proximidad generaban cosas, pero mucho más limitadas para quien deseaba buscar. Las plataformas 2.0 te cuentan cosa y tú interactúas, más o menos, pero con La Bola de Cristal no había interacción posible, ni respuesta, ni comentarios al pie de la bruja avería quejándose de que el mal es el capital……

  15. Juanjo Pina dice:

    @gustavo @carolita @ester @david @dariocr @nat Los videojuegos son mucho más parecidos a vivencias que cualquier serie de televisión y las historias son generalmente más evolucionadas que las que tú y yo vivíamos, igual de masticadas en las cinemáticas pero con más finales. Las películas que solía ver la gente ya eran remakes de obras de teatro y hoy tienes la edad de oro de la televisión con una complejidad y una profundidad que ni olíamos. Antes estaban en un formato mucho más terminado, todos los relatos, porque, como tenías que fiarte, tampoco podías ir mucho más allá.

    No, no han crecido con todas las historias hechas, han crecido con un puzzle imposible que les dificulta generar relatos en un entorno más complejo y rico, no menos.

    https://xkcd.com/1414/

  16. @juanjopina no sé si estoy muy de acuerdo en la complejidad de los relatos que se demandan. Creo que va por otro lugar. El enlace que ayer puso @carolita me parece que enlaza con ese nuevo relato emergente http://qttr.at/trr la idea central es el nuevo papel de la practicidad y donde surge es en la comparación de los discursos del Papa con los de los evangélicos con los que compite.

    «En el culto evangélico los milagros testimoniados por los fieles y subrayados por los pastores no son simples testimonios de entrega y esfuerzo. Son también experiencias de haber recibido bendición en tanto solución del problema concreto. Bendiciones que superan los esfuerzos: en una iglesia evangélica la joven que debió cuidar a sus mayores hubiera contado que consiguió un trabajo que le permitía resolver mejor la situación, o que se destrabaron los trámites para obtener asistencia social. (…). En esos cultos los testimonios de un evangelio práctico incluyen otros bienes y otras vivencias, que su formato utilizable no es una lección sino una especie de aplicación que se incorpora inmediatamente al próximo paso vital.»

    «En los cultos evangélicos Dios ayuda donde el Estado y el mercado no resuelven del todo y donde la vida necesita un poco de empeño, que el testimonio curado por el pastor viene a inyectar. El evangelio práctico de los evangélicos incluye más ampliamente la vida cotidiana y se transforma en un recurso emocional que permite resolverla.»

    CC: @nat @maria @manuel @mayra @juan

  17. Y creo que en núcleo está en la siguiente frase sobre los jóvenes: «Lo que buscan no es alguien que les diga cómo ser mejores sino cómo resolver mejor su vida, ya que encuentran en otros espacios voces que les dicen cómo orientar esa creencia».

    Me llama la atención porque uno de los rasgos culturales más llamativos de la generación treintañera y del post-quincemismo social es la necesidad manifiesta, la demanda constante de ser reconocidos como «buenos». Si os fijáis esta demanda de reconocimiento aparece una y otra vez en todos los discursos. Es parte de una autorepresentación que subraya que son dignos de inclusión y que en consecuencia les posiciona como víctimas de una desgracia universal que convierte en distintivo cuanto hacen. No son emigrantes cualificados, son «exiliados»; no son políticos, son activistas, no hicieron una acampada en Sol, hicieron la «Spanish Revolution»…

    La nueva generación crecida con la crisis parece que no necesita que le refuercen en su bondad y que la demanda de relato va más por ese «cómo resolver mejor su vida». Esa es la clave.

    CC @juanjopina @carolita @nat @maria @manuel @mayra @juan

  18. @david @juanjopina @carolita @nat @maria @manuel @mayra @juan Dicho de otra manera, todo lo que nos hemos encontrado hasta ahora de la generación quincemista, desde guiones de TV a programas políticos, hablaba de ellos mismos como si no hubiera otros sujetos en el mundo o como si solo ellos importaran. La cultura treintañera es una cultura protagonizada estelarmente por el «yo» y apenas vestida en las grandes ocasiones de «nosotros». La cultura emergente en los veinteañeros quiere hablar del «cómo» y que sea un cómo concreto, tangible, que puedan hacer por su cuenta, que les de una definición y un marco de significados. Pero no por el significado en sí, no por la idea o el ideal. El significado vendrá como consecuencia del instrumento, ahora protagonista.

  19. @juanjopina @carolita @ester @david @dariocr @nat ¿Qué el sindrome de barrio sesamo? Dicho se de paso, era mejor programa para niños que algunos que echan ahora que los tratan como si fueran incapacitados intelectuales.

    No hablo de si se escribe más o menos. Creo que se escribe más, pero para los relatos no hace falta siquiera saber escribir.

    Dicho de otro modo el mensaje anterior, la comunidad imaginaria estaba ahí pero se pensaba desde la comunidad real, porque era por donde te llegaban casi todas las historias sobre la comunidad imaginada. Actualmente la historia llega directamente via comunidad imaginada.

    Si, "para quien deseaba buscar". Pero incluso para quien no lo deseaba tambien tenia que poner más esfuerzo de su parte.

    En las plataformas 2.0 interactuas y es cierto que la gente ahora es menos manipulable gracias a esa intereaccion, pero en esas plataformas al final se junta gente que piensa lo mismo para darse la razon unos a otros. 

  20. @juanjopina @carolita @ester @david @dariocr @nat

    Los videojuegos de 8-bits podian ser tan inmersivos como los videojuegos acutales y ser mundo complejos y ricos cuya historia tenías que conocer a traves de personajes que no hablaban o lo hacían con tres frases y de objetos que te ibas encontrado. Con alguna excepcion, los videojuegos actuales que tienen algo que decir son los indies. Porque un Call Of Duty Remake Warfare, un Battlefield, un Crysis… pueden ser buena experiencias, pero es un relato infantil y donde los malos son malisimos sin saber cómo ni por qué. El comentario del otro día me vino inspirado precisamente por un videojuego al que estoy jugando, cuyo mundo tiene una historia que tienes que ir constriyendo al estilo de los 8-bits y con unos combates que son un desafio a la inteligencia… 

  21. Juanjo Pina dice:

    @david @carolita @nat @maria @manuel @mayra @juan No digo que se demanden. Digo que el problema está en la oferta, que es bien diferente 😉

    Sí que estoy de acuerdo en ese punto de vista práctico, ciertamente. Lógico, con el desengaño de los hermanos mayores o los vecinos que ocupan el lugar central del relato actual. Han visto el timo, y, como bien decían por aquí, lo han visto toda su vida. Así que los pequeñajos están todavía viendo cómo poner las barbas a remojar. Hay ninis, ofcors, pero hay algunos que más bien son "nonono, eso no", aunque aún no sepan por dónde tirar.

  22. Juanjo Pina dice:

    @gustavo @carolita @ester @david @dariocr @nat El síndrome de Barrio Sésamo es el síndrome de mi generación cuando empezó a hacerse vieja y no se enteró de nada viendo Pocoyó. Que, por cierto, La Bola de Cristal tiene auténticas maravillas y también vertidos de escombro mental dignos de navajazos a la responsable, que la adoro por la entrevista que le hizo a la mamarracha de la Ágatha hablándole al pato, pero que ya le vale.

    Ya sé que no hablabas de eso, pero yo lo meto. A xkcd me remito 😀

    Y no es verdad, se veía la tele y se pensaba ya desde la comunidad imaginada. Que no, que no me vale la nostalgia, que no fue sano. Soy consciente de los defectos de las plataformas 2.0, y de las 1.0 también, pero se crian habilidades simplemente diferentes, de la misma manera en que a mí de crío me soltaban los mismos sermones sobre la infancia de los anteriores, y el acceso a la información, de por sí, es un avance, y se nota. A xkcd vuelvo a remitirme 🙂

  23. Juanjo Pina dice:

    @gustavo @carolita @ester @david @dariocr @nat Había de todo, hay de todo. La cosa, porcentualmente, escora al mismo sitio. A los mejores videojuegos y a los peores accede hoy un mayor número de personas, y antes estaba más presente el discurso de la tele.

    Lo siento, la segunda mitad de los noventa me hizo muy feliz y todavía me acuerdo, por encima de la nostalgia de la niñez 🙂

  24. @juanjopina @carolita @ester @david @dariocr @nat No es por nostalgia, que no la tengo, ni porque "cualquier tiempo pasado fue mejor". De hecho, los 80 de mi niñez fueron una década pestilente. Sino que, si la civilización occidental está mas descompuesta que décadas atrás, es porque hay algunas cosas que estamos haciendo peor que antes.

    Otras mucho mejor, también hacia referencia a los blogs. No lo hice con esa maravilla del mundo que es el software libre, donde está parte de las mayores esperanzas.

    Jueguen al Dark Souls y verán un juego especialmente bien hecho 🙂

  25. Ester dice:

    @carolita @dbelser es muy cierto, por lo que oigo en mi entorno para los más activos políticamente ese "antes y un después" es muy común y también ese cierto "revanchismo" sobre la guerra civil que es curioso pues se supone que lo que se cuestiona es la transición. Al enlazarse directamente con la guerra se dejan 40 años de dictadura en paréntesis… Visto lo visto creo que quizá sería mejor dejar el boom como paréntesis. Como una excepción por la que pudimos entrever una vida en abundancia pero con los medios y fines descuadrados.

  26. Ester dice:

    @david @juanjopina @carolita @nat @maria @manuel @mayra @juan @gustavo @dariocr para aclararme todas estas ideas empecé un post que acabó en una especie de reseña de los libros de la comunidad y la abundancia. Cayó por su propio peso con toda su lógica 😀 http://colabores.net/2015/08/02/de-la-generacion-al-linaje-por-la-practica/

  27. Victor dice:

    RT @david @carolita Esa es la cuestión. Lo que se nos representa como movimiento juvenil frente a la crisis, cuando escarbas en las encuestas electorales, parece más una alianza entre los treintañeros sobretitulados (que no sobreformados) y los pensionistas y prejubilados de cincuenta y pico y sesenta (cuyos intereses económicos, de ponerse sobre la mesa, serían basicamente conservadores). Mientras, entre los veinteañeros parece que reverdecen las viejas militancias cuasi o a veces totalmente militarizadas, los dogmatismos de salón al estilo que nos contaban @dariocr y @gustavo y, sobre todo, las demandas de formación humanista que ellos insisten en definir como «prácticas», con lo que intuyo que quieren remarcar que no quieren los juegos florales de los docs y postdocs ni les interesan las gestas del índice H.

    Esto a su vez me encaja una vez más con todo ese movimiento filosófico-mundano, lleno de homenajes epicúreos que vimos con http://qttr.at/tnl , http://qttr.at/tnm , http://qttr.at/tnn y hasta con http://qttr.at/tnk Es decir, como señalaste en una ocasión y se me quedó grabado: vuelve el tiempo de las universidades populares. Ahora con Economía Directa y fabbing -mira @juanjopina y los aesires- pero sobre todo para un público nuevo, un público que no requiere ya alfabetización, sino la cultura humanística general que ya no dan el bachiller ni la Universidad y la nueva cultura digital entendida al modo en que lo hacía @nat http://qttr.at/tno. El público de la abun …

  28. Victor dice:

    RT @dbelser Fantástico texto, como saben yo tengo "en casa" a un veinteañero y a un dieciseisañoero, y la verdad es que no tengo claras tantísimas cosas. Mi hijo mayor, que estudia enfermería, comenta que de política en sentido amplio, incluyan "activismo de cualquier tipo", y veo que, como en todas las promociones anteriores, la gente inquieta es escasa, y que hay un poco de todo. Hay un diferencial que me recuerda a cuando yo era jovencillo: para ellos la crisis no es , como le lei a un treintañero en un comentario en un blog "nuestra propia guerra civil", esto es, un acontecimiento que divide el tiempo y que de algún modo lo rompe (antes de / después de ) sino, simplemente "lo que hay". Yo recuerdo que desde que era chiquitito no se habla de otra cosa sino de la crisis (yo nací en el 63, la gran crisis del petoleo estalló en 1973 y nos pasamos la adolescencia rodeados de algo que se llamaba la crisis (en la que se enmarcaban además los otros cambios históricos, claro): siempre estábamos en crisis y la cosa "estaba muy malita", hasta que, claro, de tanto oirlo no significaba nada . Para estos chicos es un poco lo mismo. Si tienes ahora mismo 20 años, estás en crisis desde los 12 años, esto es, desde toda la vida. No significa nada. No sé como eso afecta a sus expectativas, pero, desde luego, no creo que tengan nada que ver con la generación de "sobretitulados" anterior. Veo que están de selección de personal…. que los dioses les asistan 😀 , (y si necesitan ayu …

  29. RT @dbelser Fantástico texto, como saben yo tengo "en casa" a un veinteañero y a un dieciseisañoero, y la verdad es que no tengo claras tantísimas cosas. Mi hijo mayor, que estudia enfermería, comenta que de política en sentido amplio, incluyan "activismo de cualquier tipo", y veo que, como en todas las promociones anteriores, la gente inquieta es escasa, y que hay un poco de todo. Hay un diferencial que me recuerda a cuando yo era jovencillo: para ellos la crisis no es , como le lei a un treintañero en un comentario en un blog "nuestra propia guerra civil", esto es, un acontecimiento que divide el tiempo y que de algún modo lo rompe (antes de / después de ) sino, simplemente "lo que hay". Yo recuerdo que desde que era chiquitito no se habla de otra cosa sino de la crisis (yo nací en el 63, la gran crisis del petoleo estalló en 1973 y nos pasamos la adolescencia rodeados de algo que se llamaba la crisis (en la que se enmarcaban además los otros cambios históricos, claro): siempre estábamos en crisis y la cosa "estaba muy malita", hasta que, claro, de tanto oirlo no significaba nada . Para estos chicos es un poco lo mismo. Si tienes ahora mismo 20 años, estás en crisis desde los 12 años, esto es, desde toda la vida. No significa nada. No sé como eso afecta a sus expectativas, pero, desde luego, no creo que tengan nada que ver con la generación de "sobretitulados" anterior. Veo que están de selección de personal…. que los dioses les asistan 😀 , (y si necesitan ayu …

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