Carolina Ruggero

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La impresora 3D, la economía directa, China y Simone de Beauvoir

ejemplos-fabbingEn un principio fue el DIY y contentos estuvimos todos porque podríamos hacer las cosas por nosotros mismos, personalizarlas, hackearlas y, sobre todo, tener sensación de abundancia. El DIY, su tecnología el fabbing y su herramienta la impresora 3D, nos permitieron trasladar la enredadera conversacional de las redes distribuidas al mundo de los objetos.

La idea de reducción de escala se asimiló con lo artesanal y, de pronto, todos hacíamos nuestras cosas como Gepettos o como diseñadores top. Pero nunca como chinos…

La potencia del concepto DIY es el abrir las fronteras del aprendizaje, el no ponerse límites. Lo que quieras, podés hacerlo vos mismo, si te las ingeniás. Pero el DIY no es trabajo productivo. Hoy por hoy, salvo que queramos vivir como agricultores autosuficientes o escindir completamente nuestra forma de generar ingresos de nuestras actividades domésticas, el DIY no pasa de hobby.

Simone de BeauvoirComo en su momento lo hizo el discurso feminista, la cuestión no pasa solo por alivianar la vida doméstica sino por ganar la plaza pública. Para Simone de Beauvoir, el problema mayor del confinamiento doméstico, de la exclusión del proceso productivo, era la pérdida de vínculos sociales y, con ellos, de libertad.

La salida de la mujer a trabajar y la reducción del tamaño de los hogares (la independencia de la familia extendida), permitió la tercerización de servicios de cuidado, creando a su vez nuevos emprendimientos comerciales. Si mamá y papá salieron a trabajar y ya no vivimos con la abuela y la tía abuela porque a mamá la volvían loca las dos viejas, ahora tenemos comida precocinada, canal de tv para chicos, taller de iniciación musical y transporte escolar.

Está muy bien retomar algunas de estas actividades si nos dan placer o mayor control sobre nuestras necesidades. Porque la parte realmente interesante de hacer las cosas nosotros mismos es que aprendemos a hacerlas, posibilitando tanto la autosuficiencia como la contratación exigente.

Entonces… ¿Nos olvidamos del fabbing? ¿Del modo de producción P2P?

No. No nos olvidamos. Solo debemos recordar que la libertad es la libertad de competir, de proponer, de crear y de producir. La tecnología distribuida nos abre cada vez más mundos y la Internet de las cosas nos permite pensar en modelos de negocio para objetos que antes eran exclusivos de los servicios. El talento, la inspiración, el ingenio, siguen siendo el factor más importante. Se puede tener la idea, prototiparla y, si funciona, comercializarla. O se puede tener la idea, buscar un plano libre, hackearlo para que se parezca a mi idea y producirla.

En fin, lo que quiero decir es que la mejor manera de que el DIY no se convierta en sobrecarga laboral es a través de la economía directa. Convertir la habilidad ganada y la necesidad en una oportunidad de negocio.

GlifVincular la cultura maker a las redes de economía global, así lo explicaba John Robb ya en 2010 dando el ejemplo del Glif, un trípode diseñado, a partir de una necesidad de nicho observada, por Studio Neat, que no solo se animó a diseñarlo, desarrollarlo, prototiparlo (con una impresora 3D) y producirlo en China con ayuda de crowdfunding; sino que además entendió el desafío de la innovación, creando nuevos productos cada vez, después del éxito del primero.

El camino del modo de producción p2p pasa por el fabbing, es cierto, pero de momento la impresión 3D está lejos de poder sustituir a la producción industrial. Sirve para la primera parte: hacer prototipos. Cuando se quiere producir y salir al mercado, servir a los demás en lo concreto, la mejor impresora 3D está en China y sus bajos costos de producción.

La eficiencia en la selección de materiales, diseño y tecnología productiva seguirá siendo igualmente importante; pero podrás llevarlo adelante con poco capital, enviándolo a producir a donde más te convenga y salir a la plaza pública, que no es otra que el mercado, donde paseamos, nos mostramos, intercambiamos y nos tomamos ideas los unos a los otros para que todo vuelva a empezar.

«La impresora 3D, la economía directa, China y Simone de Beauvoir» recibió 11 desde que se publicó el Viernes 21 de Febrero de 2014 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Carolina Ruggero.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. berna dice:

    Ya sé que es como poner “Me gusta”, pero qué bueno que es este blog!

    Me acuerdo cuando vi por primera vez una impresora 3D en un video de youtube. Fue una exitación casi sexual. Creo que hacían una llave inglesa nomás, pero fue como una patada en la cabeza ver eso.

    • Ay, no sea sonso! mire las cosas que dice…
      Sí, sigue siendo excitante y siguen haciendo cosas de manera simple, lenta y cara; por lo cual, salvo que el agregado de diseño de la pieza sea muuuuuy especial o único, no sirven para producir.

  2. Juanjo Pina dice:

    Bueno, eso no es del todo cierto. Dependiendo de la tecnología (dentro de la impresión 3D hay varias), puede resultar no mucho más caro, y, en ocasiones, más barato. No sólo en el prototipado, sino en producción final, donde ya hay más de una empresa haciendo la cantidad de piezas que necesita (ni una más) ahorrando enormes costes en transporte, otras haciendo piezas complejas de una tacada (que antes precisaban un largo proceso de varias personas) y otras haciendo cosas que antes, sencillamente, no podían hacer.

    Tiempo al tiempo. Y no mucho 😉

    • Si, por supuesto, la crisis de las escalas continuará y la escala óptima se hará cada vez más pequeña hasta que probablemente no tenga sentido hacer la mayoría de los objetos en una factoría, sino en un pequeño taller o en casa. Hacia ahí se encamina el desarrollo tecnológico y lo que cuentas es verdad en muchos talleres industriales que conocemos.

      Pero ahora estamos en una crisis ya demasiado larga y lo que es peor, sin demasiadas salidas a la vista, y es importante distinguir bien las tendencias del momento, lo que va a ser posible de lo que lo es, a día de hoy, para quien quiera salir al mercado. Y ahí lo que creo que toca decir es lo que dice Caro: comprate una impresora y haz tu prototipo pero no esperes poder producirlo comercialmente en casa… todavía

      Recuerda el gráfico que usábamos en «El modo de producción p2p»:
      Escala óptima

    • Estamos de acuerdo! Siempre con optimismo por esta tecnología, creo que los avances en la producción aditiva han sido notables y muy útiles. Lo que intento en este post es poner a la impresora doméstica en el lugar que creo tiene en este momento.

      • Ester dice:

        Si sólo es para hacer prototipos entonces quizá sale más rentable ir a un Fablab o Makerspace o equivalente que comprarte una impresora, además así tienes contacto con otros. Claramente ese es uno de los negocios que las impresoras 3D permiten ahora mismo y de eso ya hemos comentado a veces.

        Pero esta idea es otra cosa: “la industria global como commodity” donde produzco a distancia mis productos para mis nichos de mercado, estén cualquiera de los dos donde estén, y es muy interesante. Pero creo que falta mucha cultura de la producción y de empresas. Quizá hable por mí… pero creo que es común en la gente con ideas y casi prototipos 😉

        Entonces, siguiendo la idea del Makerspace, ¿no habría ahí un nicho para empresas o profesionales que “sirvan” esa industria como commodity a fabricantes noveles?

        Quiero decir: que yo no sé ni por dónde se coge una hoja de pedidos a fabricantes de piezas en China y me imagino que hay gente que tendrá mucha experiencia en ello de la que me encantaría aprender 🙂

        Por ahora me bajé el librito donde Studio Neat cuentan su experiencia, a ver qué tal!

        ps: me gustó la reinterpretación de Beauvoir para la economía directa 🙂

        • Es que «la industria global como commodity» es lo que significa Economía Directa, esa es su esencia. Si buscas proveedores en China, lo más fácil y «de toda la vida»: alibaba.com, de la que siempre hablamos en las charlas 🙂

        • Hola Ester!Efectivamente ya habíamos hablado del nicho posible para un fablab y este post intenta ir en sintonía de dentro de qué tipo de proceso productivo buscar ese nicho.
          Vuestro proyecto de frescos está muy en sintonía de lo que tratamos de contar 😀

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