El aguante

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El aguante

“El aguante” es un concepto espantoso. No importa jugar bien o mal al futbol, importa el aguante. No importa tener buenas o malas ideas, importa el aguante. Bancársela. Aguantar los trapos. Con razón o sin razón, sacando pecho y patoteando.

Trabajé muchos años en proyectos muy difíciles. No solo por los temas que abordábamos, por la falta de presupuesto, por problemas sindicales, por muchísimo personal con el que se hacía muy difícil trabajar, edificios que se caían, comida que no llegaba a quienes tenían que comer. Algunos respondíamos con muchísima pasión y en los ratos libres hasta generábamos cosas nuevas. Yo tenía mucho aguante y me sentía orgullosa por eso.

Además, mucha gente reconocía ese aguante: más orgullo. Más tarde o más temprano podía resolverlo todo y seguir aguantando.

Un día me di cuenta, bueno, en realidad me lo hizo notar un amigo, de que el aguante se había convertido en mi mayor valor. Y el aguante no es un valor, porque el aguante no le pide sentido a las cosas.

Prefiero una y mil veces la desesperación de notar que algo me está saliendo mal, la duda, el nerviosismo sanguíneo de la ebullición creativa y hasta la mente en blanco.

Aguante no es resiliencia, no es creatividad y no es fortaleza.

8 pensamientos en “El aguante

  1. Carolina Ruggero Autor

    No, ofender no creo que se ofenda nadie, ni la gente que me acompañó en esos proyectos, ni la gente que hace política, mira futbol (jugar ninguno, jua) o hace lo que puede de esa manera.
    La verdad es que para mí fue un aprendizaje, uno de esos que se hacen cuando todo parece ir bien (valen un montón),que cuento cada vez que puedo y hoy me di cuenta de que nunca lo había escrito.

    1. Ester

      Pues se agradece que lo escribas! Porque es otro de los grandes males de la crisis, se oye por todas partes (como esta la cosa… mira, vamos tirando… si pasamos esto…). La vida se pasa y la gente aguantando para qué? 😉

  2. Pingback: Construir alrededor - CoLabores

  3. Ale

    Valoro muchisimo este post. Lo entiendo, lo acompaño. Hay un monton de adjetivos o actitudes que pueden ser positivas, pero no significan que sean virtudes , o lo suficientemente fuertes como para ser apoyo de proyectos o fundacionales de procesos.

    1. Carolina Ruggero Autor

      Así es Ale. Creo que la clave está en ver el sentido que tienen las cosas que uno hace o intenta construir. Yo valoro mucho tu comentario 🙂

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