Carolina Ruggero

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Diseño para todos

Como parte del recorrido comentado en un post anterior, alguna vez se me presentó el desafío de pensar qué se podía hacer desde el diseño por un emprendimiento social.

A lo que me refiero es que una vez superada la etapa en que el diseño es sinónimo de cenicero, lámpara o silla cool, confirmada la idea de que el diseño agrega valor, la cuestión era poder hacer entender prácticamente que lo agrega en cualquier ámbito y mucho más en un emprendimiento de los llamados sociales.

Revisando distintas experiencias de inclusión de diseño en este tipo de emprendimientos, pude relevar varios que podrían agruparse de la siguiente manera:

  • Aquellos en los que algún diseñador de renombre interviene con su nombre y marca e inicia un proceso de trabajo con alguna asociación de trabajadores que producen lo que el diseñador entiende que es comercializable. En este ejemplo, los trabajadores consiguen trabajar en la confección de un producto que se va a vender y el diseñador gana reputación de sensible. En algunos casos lo producido forma parte de la la oferta de la marca del diseñador en sociedad con los trabajadores, en otros, simplemente es una acción de Responsabilidad Social Empresaria de la Marca.
  • Aquellos en los que un diseño es donado íntegramente a una asociación de trabajadores, quienes después están a cargo de su comercialización con distintos resultados.
  • Aquellos en los que un grupo de trabajadores son organizados para la producción de un producto cuyo diseño es donado. En estos casos los resultados son disímiles y las mayores dificultades se encuentran en la unidad productiva en sí y tiene costes (además del diseño) que nunca son contabilizados.

La mayoría de los procesos que tienen en lugar en estos casos, no demuestran como se puede incluir diseño más allá de la buena onda de alguien y su sustentabilidad está en duda.

Frente al desafío de la sustentabilidad y convencidas de que el diseño agregaba aun mucho más valor si se lo incluía en procesos productivos inicialmente precarios, junto a Mariana, un día nos dedicamos a pensar cómo expresarlo y cómo hacerlo posible.

No fue difícil, no es difícil: si nadie duda de la necesidad de un experto en números para decidir si un proyecto productivo es viable o no, si es rentable; cómo podemos dudar que un experto en materiales y procesos productivos, en contacto con los productores y los usuarios, puede aportar al mejoramiento de un producto?

La clave entonces no está en la actitud benéfica, está en el mismo plan de negocios, en poder transmitir que en ese momento un diseñador tiene algo que decir, en brindar la primera herramienta: que el diseño existe, mejora los productos y los procesos productivos y, por lo tanto, tiene y agrega valor.

«Diseño para todos» recibió 4 desde que se publicó el Miércoles 8 de Febrero de 2012 . Si te ha gustado este post quizá te gusten otros posts escritos por Carolina Ruggero.

Comentarios recibidos en este post y unidos a la discusión global de todos a través de la Matriz, nuestro espacio conversacional.

  1. carla dice:

    totalmente deacuerdo! basta ya de proyectos de diseño + incluión social basados en el ong-ismo. Por supuesto que el diseño puede aportar un gran valor!!! como me alegra que haya gente como tu pensando, haciendo y compartiendo esto.
    No si conoces esto…http://www.slowfashionspain.com/ tienen algunas aproximaciones interesantes.

  2. No los conocía. Gracias Carla!

  3. Ruggero!!! ese aire te sienta muy bien!!! Gracias por tu aporte!

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