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Notas de cata

blucig

Classic Tobacco: tabaco con un poco de vainilla y café, es como una pipa aromática hecha cigarrillo. Me encanta!
Café: café negro, quizás un poco quemado. Muy interesante en ciertos momentos.
Vainilla: Muy rico! Como el de tabaco ya tiene un tinte dulzón que me satisface, puedo prescindir de él, pero si te dan ganas de fumar por la mañana…
Piña Colada: mejor dedicarlo a aromatizar el ambiente.

Las pocas veces que había visto fumar «de mentira», lo había visto tipo placebo para la ansiedad manual u oral pero sin humo. La verdad es que me parecía un poco patético.

Hace un tiempo David empezó a investigar sobre cigarrillos electrónicos y, además de lo que leí, mi imaginación se disparó: empecé a imaginármelos de todos los tamaños, formas, sabores y colores. Los imaginé como algo más allá del cigarrillo: sin edades, con momentos y lugares a gusto del consumidor.

Imaginé también, cómo reaccionaría la prohibición con algo que no tiene efectos nocivos, que no necesariamente tiene que tener nicotina y que los demás no solo no absorben sino que tampoco huelen. Porque a diferencia de cuando se empezó a hablar de los efectos nocivos del cigarrillo (épocas en que se vendían boquillas, distintos tipos de tabaco, filtros especiales…), actualmente lo que está condenado es la acción de fumar, la imagen del fumador.

Creo que el ecig ideal debería ser de «hardware» libre (que permita personalizarlo, comprándolo o haciéndolo en casa) y de esencias fabricadas y sugeridas por alquimistas vocacionales que encuentren el negocio en combinaciones para todos los looks, gustos y edades. Sí, con nicotina, antidepresivos, THC o lo que se te ocurra; pero también sin ellos, con sabor a frutilla, chocolate o ananá, o con la combinación de sabores sugerida por tu banda favorita…

Mientras tanto, recibo con alegría y agradecimiento mi blu: delgado, liviano, negro, con abundante humo, buen packaging. Con forma de cigarrillo pero no tanto. Una nueva manera de fumar, de vapear, de puffear… y, sobre todas las cosas, de no salir a la vereda cuando querés seguir la charla adentro del bar.

Carolina Ruggero, socióloga y experta en políticas públicas