Tu única posibilidad de éxito es contar tu idea

Una idea
Hace un tiempo, me encontraba visitando a una amiga que me comentó que alguien cercano tenía un proyecto que le emocionaba mucho y que estaba dispuesto a desarrollar. Mi amiga le comentó que creía que el hablar conmigo le podía ayudar a aclarar sus ideas y que por el tipo de cosas que hacíamos en Las Indias, seguramente lo iba a poder orientar.

Cuando me lo mencionó, le dije que «con mucho gusto», que quedáramos a tomar algo. Uno o dos días después el emprendedor entusiasta vino a visitarnos.

Mi primera sorpresa fue su ansiedad por hablar formalmente de su proyecto. Me explico: estábamos en lo de una amiga en común, eso ya al menos a mí me suponía que estábamos para conversar de todo y que, de manera natural, surgiría su proyecto porque es algo que le entusiasma y le apasiona.

El segundo momento sorprendente, cuando ya me puse en «modo consultora» porque era el que se esperaba de mí, fue cuando el chico en cuestión se mostró un poco reticente a contarme el proyecto del que precisamente venía a hablar. Se sucedieron frases haciendo referencia a que le había contado hace poco su idea (porque, adelanto, eso es lo que era) a algún posible proveedor, o colaborador, o no se sabe bien qué, y que para ello habían firmado un acuerdo de confidencialidad.

Hice caso omiso a esos comentarios, fingí demencia e hice como que ni estaba escuchando, porque de hacerme cargo tendría que haber dado por terminado el momento consultoría y propuesto pasar a hablar de qué íbamos a cenar, o directamente, ofenderme.

Por fin el chico soltó su idea, la cual tenía múltiples fallos aunque una base que podía resultar interesante si se estaba dispuesto a trabajar mucho en ella. Cuando le sugerí buscar fuentes de financiamiento y aplicar a ellas (como forma de buscar capitalización pero también como ejercicio para poder ordenar la idea), me respondió que no podía hacer eso porque le iban a robar el proyecto y ejemplificó con algún ejemplo similar a «a mí se me ocurrió Google antes y lo conté».

Luego de intentar hacerle entender que las ideas se nos ocurren a varios en distintos lugares, que salvo excepcionalidades tenían que ver con tendencias y climas de época y que los centros geográficos y sociales donde eso sucedía muchas veces eran determinantes, llegamos al acuerdo de que entonces él debería financiar su propio proyecto, pero cuando le hice notar que para ello tendría que redimensionarlo a no ser que fuese millonario, comenzaron a profesarse distintos tipos de pega.

Finalicé aquella sesión con varios consejos y opiniones y pasamos a la cena. Esa noche recomendé a mi amiga que hablase con su amigo porque si le interesaba realizar su proyecto, no se le notaba.

Tengo otra amiga, bióloga molecular, que no puede contarnos las cosas en las que está trabajando porque le pagan muchísimo dinero por su confidencialidad. Está claro, aunque yo a duras penas entiendo a qué dedica sus días en términos generales y seguramente no podría comprender de qué va el proyecto en el que está trabajando, el negocio del laboratorio para el que trabaja está en las patentes y ya sabemos que lo único importante en el negocio de las patentes es llegar primero y nunca colaborar porque se esa manera se perdería valor (aunque lo ganaría el progreso científico).

Muchas veces, cuando vamos a dar una charla o un curso, nos encontramos con gente muy entusiasta que, al momento de hablar de los proyectos concretos, en vez de interesarse por la opinión de aquellos a los que fueron a escuchar, prefieren no contarlos por temor a que se los roben.

No lo cuentes, GRITALO!

  • Las ideas son únicas pero son generadas no solo por una persona sino también por un entorno y un momento histórico.
  • A no ser que estés en el centro del mundo, en aquel lugar a donde todos estén mirando, y que, además tengas una tranquilidad económica que te permita abstraerte de los problemas que conlleva llevar un proyecto adelante, si no contás tu proyecto, nadie te podrá ayudar y muchos menos te lo financiará o comprará.
  • Las ideas crecen en las conversaciones, si tu proyecto es llevar tu idea adelante y vivir de ella, si [[devolucionismo|tu negocio no está en una patente]], aprovechá esa magia que sucede al conversar con otros.
  • Compartir nos hace más creativos y listos a todos. La generosidad es recíproca o no es.

Ruralidad inteligente

rural hub
Este es un post sobre la vuelta a lo rural. Y esta vez hablo de la ruralidad de verdad, no de volver a lo natural o a los orígenes, ni a cómo vemos este discurso y qué significado real creemos que esconde.

Hablo de cómo vivir en el campo o en un pueblo predominantemente rural. De qué características deberían encontrarse para que esta vida sea apetecible desde el punto de vista de nuestras necesidades, no nos mantenga aislados y tenga visión de futuro. Las respuestas son mayoritariamente tecnológicas y en dos aspectos diferentes: el que hace a la producción agropecuaria y el que hace al modo de vida en entornos rurales.

Desde sensores de humedad para suelos y semillas hasta la automatización de regadíos; desde controladores de temperaturas hasta la medición de acidez del suelo o control de plagas, todo seguido por el productor desde su dispositivo móvil; desde cosechadoras que no permiten el más mínimo desperdicio hasta drones que controlan al ganado; desde la evolución de los sistemas de generación de energía eólica y solar, hasta las posibilidades que brinda la modificación genética de semillas y embriones de ganado. La evolución tecnológica para finalidades agrícolas y ganaderas es tan inmensa como sorprendente. Por eso mismo, aquí también existe un enorme entramado de capturas de rentas, monopolios, patentes, subvenciones encubiertas y startups mimadas en las rondas de capitalización.

drone ruralEn cuanto al modo de vida, por supuesto se ve influido por la evolución en las tecnologías aplicadas a la producción, porque en la mayoría de los casos vivir en un determinado lugar se asocia a lo que haces para vivir. Las necesidades logísticas familiares y comunitarias que puedas tener podrían englobarse en lo que se denominan «Zonas Rurales Inteligentes», concepto que nos habla de las tecnologías que intentan conectar servicios de zonas despobladas, para economizar esfuerzos.

El campo inteligente

Ejemplos de esto podrían ser servicios de transporte que se vinculen con sistemas de paquetería, formas de organización flexible del transporte para que se ajuste a necesidades reales de los habitantes, posibilidades de combinar comercios de distintos tipo para aprovechar mejor un mercado agregado o sistemas cooperativos de acceso a internet y electricidad. Se trata ni más ni menos de aprovechar las infraestructuras existentes, teniendo en cuenta las características de las conexiones en los distintos entornos, vincularlas con dispositivos móviles de una manera inteligente.

Ahora bien, si en las ciudades se ven las deficiencias de los sistemas estandarizados creados por las empresas de siempre, ante una menor escala los efectos serían mucho peores.

Campo-y-webSi en las grandes ciudades las soluciones desarrolladas por pequeñas empresas la mayoría de las veces se vieron truncadas ante la llegada de los proyectos de «smart city» llave en mano, en los entornos rurales la necesidad de defender dichos desarrollos es prioritaria. Sólo software centrado en los usuarios, en las características del territorio, las costumbres locales y que respete las características distribuidas de las distintas localidades, podrá satisfacer lo que esperamos de un entorno rural moderno donde apetezca producir y vivir.

Es decir, si las tecnologías actuales ya nos permiten desarrollan negocios a [[crisis de las escalas|escalas óptimas menores de producción]], conservando o aumentando el alcance a un mercado global, su correlato en la forma de vida en entornos rurales también tiene que permitirnos una organización social que posibilite el generar nuevas propuestas de hospitalidad, comercialización, comunicación, transporte, restauración y todo lo que se nos ocurra, a partir de una estructura distribuida que garantice la identidad de los distintos pueblos y comunidades pero que a la vez integre necesidades y ofertas a los efectos de compartir recursos y potencie las posibilidades existentes aumentando la diversidad de experiencias y mejorando la calidad de vida, para que cada quien pueda vivir en el lugar donde se sienta más a gusto.

Ir de compras cuando el tendero quiere

compras

Hace unos días Nat nos hablaba de por qué lo deseable sería no querer irnos nunca de vacaciones, el post estaba asociado a la ética hacker y creo que ese a es una idea central en relación al ocio y el tiempo libre.

Ahora bien, qué pasa cuando no logras un equilibrio entre la atención a tus clientes, el disfrute de tu trabajo y el merecido descanso (entendido como necesidad de cambiar de registro). Más aun, ¿qué pasa cuando mi trabajo es estar disponible cuando otros están más dispuestos para venir a comprarme? Pasan distintas cosas…

Muchas veces comentamos que organizamos nuestra semana laboral de lunes a viernes (sobre todo las reuniones) porque es la mejor manera de compaginar tanto trabajo como tiempo libre con otras personas. Sin embargo, cuando tenemos ganas de hacer cosas como elegir un vestido especial en una tienda o centro comercial, o hacer la compra mensual en el super, suspendemos la actividad en la mesa de trabajo una tarde, una mañana o hasta un día entero. ¿Por qué? Porque el día ideal para hacerlo sería el domingo y los domingos todo está cerrado.

Las ciudades turísticas

SVBLa semana pasada nos tomamos unos días de descanso en San Vicente de la Barquera. No solo estaban absolutamente todos los comercios abiertos hasta tarde en la noche sino que además, aquellos que no tenían sus locales en la zona centro, pusieron puestos en la plaza.

Bilbao, que a estas alturas ya debe ser famosa entre los turistas por su tristeza en domingos, puentes y semanas santas, organizó por segundo año el BasqueFest, un conjunto de actividades rebosantes de tipismo y tradiciones rurales, que sería la gloria para cualquier ciudad o pueblo vecino pero que claramente está en contra del tipo de posicionamiento que busca Bilbao como ciudad receptora. Sin embargo, calculo, fue una medida desesperada del ayuntamiento para torcer el brazo a los comerciantes, muy dados a cerrar sus puertas cada vez que la ciudad se llena de turistas.

Es que el de los comerciantes de Bilbao es un caso muy traumático de interiorización de una norma que les perjudica, hasta el punto de defenderla en contra de la misma autoridad que debería vigilarla. ¿O será que no es el estado quien vigila el cumplimiento de la norma?

Los domingos del señor

familiacatolica03Hace unos días leíamos que en Hungría entró en vigor una nueva ley que limita la apertura de tiendas los domingos. Esta ley surge a partir de una iniciativa del partido cristiano fundamentalista KNDP, socio minoritario de la coalición en el poder. La ley solo se aplica a los comercios familiares que abarcan menos de 200 metros. Además, son excluidos de esta norma las farmacias, las tiendas de tabaco, los mercados de agricultores y los supermercados de las bases militares, así como las tiendas de las estaciones de tren y autobús, de los aeropuertos, los cines y los restaurantes.

Prohibidas también las entregas el domingo y la apertura de los comercios durante la semana entre las diez de la noche y las seis de la mañana… La prohibición no se aplica durante los cuatro domingos que preceden a la Navidad y los comerciantes podrán abrir un domingo al año a elección suya… En cuanto a las tiendas situadas en zonas turísticas, parece que podrán continuar abriendo, pero el Gobierno no descarta un cambio de opinión al respecto.

Muchas tiendas se han visto afectadas económicamente ya que en Hungría, como en muchos otros lugares, tiendas como las de bricolage, alcanzan sus mejores ventas los domingos. Para afrontar estas pérdidas, estos comercios han ampliado sus horarios los días entre semana, alargando notablemente la jornada laboral de sus trabajadores (que no se pagan más como las horas extra de los domingos).

El que quiere que vaya a misa y el que no…

OcioLa discusión sobre las regulaciones para la apertura de establecimientos comerciales ya es larga y, como no, llena de pretextos que como resultado tienen la invasión de la libertad individual. En el caso húngaro vemos como uno de los argumentos más esgrimidos, el de la protección del pequeño comercio frente a las grandes superficies, es falaz ya que en este caso las grandes superficies están exentas de cumplir con la normativa.

Lo que está en el fondo de estas normativas es el carácter moral del domingo y, de esta manera, la regulación de nuestro tiempo de ocio. ¿O acaso el señor que nos sirve el tradicional vermut del domingo no tiene derecho a descansar? Seguramente sí y lo hace en otro momento.

Por otro lado, me animaría a afirmar que, al igual que yo, muchas personas preferirían hacer sus compras que requieren más tiempo como si fuera parte del paseo o disfrutarían viendo tiendas abiertas mientras van al cine al centro comercial un domingo. Me atrevería a decir que alguien que no tiene trabajo también estaría motivado por un trabajo de fin de semana y festivos.

Pero no, no creo que todos los comerciantes deban abrir los domingos, solo aquellos a los que les resulte rentable. Porque si bien nosotros trabajamos muchas veces en domingo, nos resultaría difícil concertar muchas reuniones en fin de semana y algo parecido puede pasar en muchos sectores. De la misma manera, en algunas ciudades hay sucursales bancarias en centros comerciales que operan en fin de semana para que la gente que termina de trabajar después del cierre durante la semana pueda resolver algún trámite presencial que tenga pendiente. Seguramente les resulta rentable o no lo harían.

El comercio es flexible y busca oportunidades o no es comercio. De la misma manera, elijamos como día de reposo aquel que nos venga mejor y hagamos lo que más nos gusta. Desacralicemos el domingo.