Parece mentira las cosas que veo

ABITABEn estos días andamos en Montevideo haciendo cosas, muuuuchas cosas, muchas más de las que quisiéramos, porque la mayoría son trámites que no nos dejan tiempo para encontrarnos con los amigos que queremos ver.

Como además de trabajos habituales la mayor parte de las cosas que tenemos que hacer son trámites, nos las pasamos entre oficinas, pasillos y mostradores de informes municipales; delegaciones de servicios públicos, y sobre todo, sentadas en duras sillas de salas de espera, mirando el reloj y cuidando de que no cierre la próxima oficina.

Pero hay un solo lugar a donde no tememos ir (¡y eso que la mayoría de las veces vamos a pagar!), el Abitab. No hay que ocuparse de buscar una oficina próxima, en cuanto empezás a caminar encontrás una; tampoco es un problema el horario porque abre hasta los feriados de carnaval; y ni siquiera hay que preocuparse demasiado por si se ocupan de lo que estás necesitando: ellos cobran impuestos y cuotas de lo que sea, te dicen cuánto debés, cambian divisa extranjera, venden billetes de lotería y otros juegos de azar; se pueden comprar desde entradas para ir a ver a Peñarol hasta tu ticket para el show de Rod Stewart; no hay mucha cola y te atienden bastante bien. Además, tienen su propia tarjeta de fidelización, y juntando puntos te podés llevar: el último disco del Negro Rada, un cuchillo eléctrico, o una botella de grapamiel. Tomá.

Estoy a punto de manifestarme porque le den la gestión de todo a Abitab, pero claro, me doy cuenta de que el gran problema no es solamente el mal carácter de la empleada municipal, sino la falta de informatización del sistema público y de servicios uruguayo, y de que es imposible hacer nada por Internet.

Pero bueno, lo injusto de la batalla no quita la gloria, así que festejamos en el Tinkal, con un buen Chivito, que es de lo mejor que dieron estas tierras.

Cocinar como elección

Warhol-CampbellCada vez más platos preparados se pueden comprar hechos y muchos de estos precocinados además no son perecederos, por lo que sumando alguna fruta o verdura ocasional, puede tenerse una dieta bastante variada y hasta rica en la alacena.

Si tomamos como ejemplo una salsa de tomate sencilla o filetto, podemos aprender fácilmente que se trata de sofreír una cebolla y un pimiento cortados bien chiquititos o brunoise y agregarle el contenido de una lata de tomates en conserva. sofrito1Si disfrutamos de la experiencia, podremos darnos cuenta de cómo nos gusta más: ¿Con más pimentón? ¿con un chorrito de vino? ¿con un poquito de orégano? ¿Preferimos que el tomate sea fresco? También podemos comprar la lata de salsa filetto y tener rápidamente el aderezo para la pasta.

No veo nada malo en comer comida enlatada, pero sí creo que hay que saber cocinar. Aprender rudimentos de cocina sirve para poder modificar recetas y también para poder evaluar bien los incentivos diferenciales que conlleva la elección entre hacer la comida o comerla enlatada. Después de eso, cada cual elige lo que más le gusta.

Suelo trazar el paralelismo entre la cocina y la programación. Cuando alguien me pregunta por qué un niño debería aprender a programar, suelo decir que el aprender código no los obliga a programar, que es lo mismo que saber que el filetto lleva cebolla, morrón y tomate, después de saberlo elegís si te gusta así, si preferís agregarle zanahoria o si mejor vas al almacén, y ya que comprás los fideos, comprás la lata de salsa. La diferencia está en que sabiendo como hacerlo, podés elegir.

Lo loco de este paralelismo es que parece que pierde vigencia para graficar lo que quiero decir, ya que parece que los hackers de la salsa filetto son cada vez menos.

noecukHace unos meses me sorprendí cuando Cukmi.com iniciaba una campaña de selección de blogs de cocina para subir todos los días un par de recetas. Fundamentaban esta iniciativa en que un importante número de personas no sabían hacer más que un par de platos partiendo desde los ingredientes originales. cukmiComo estos datos provenían de una encuesta, quise buscar esta información pero lamentablemente Julián Gallo decidió «apagar» Cukmi, en una medida que sencillamente no entiendo, ni me voy a esforzar porque estoy demasiado decepcionada por enterarme de que esos enlaces de recetas que había puesto en el repositorio con la etiqueta «recetario», ya no dirigen a ningún lado. Supongo que los comentarios y conversaciones que el blog generó, también quedaron en la tarjeta de memoria de Julián, extraña decisión para un bloguero. Creo que se equivoca, que él mismo está destruyendo algo de libertad.

Y así es cómo este post, que iba de que aprender código es como aprender a cocinar porque hay que saber de qué se trata para después decidir lo que a uno le gusta más, ahora va de lo bueno que es compartir recetas en internet (no tan lindas quizás como lo permite un blog patrocinado), porque aquellos a los que nos gusta cocinar, buscamos referencias todo el tiempo, a las que seguimos al pie de la letra cuando se trata de algo que no hicimos nunca en la vida, o a las que usamos solo de inspiración para cocinar algo distinto.

En esta ocasión me despacho con mi súper descubrimiento culinario de los últimos meses, al que valoro mucho porque pensaba que era algo dificilísimo y resultó ser una pavada, que de tan pavada se está convirtiendo en plato habitual del recetario indiano.

El Pionono

piononoSi usted está esperando que la definición de Pionono sea «Dulce muy especiado en forma de mitra, hecho originalmente en homenaje a Pío IX, en Santa Fé, cerca de Granada», no es eso lo que va a encontrar.

Si usted en cambio es de los que no entienden qué hace Santa Fé cerca de Granada, mucho menos que el Pionono tenga forma de mitra y está esperando que la definición apropiada sea «arrollado dulce o salado que en una de sus versiones viene con dulce de leche y en la otra es considerado plato típico en navidad o año nuevo», se acerca un poco más a la idea de pionono que tenía yo hasta hace poco tiempo.

Resulta que muchos llamamos pionono al ingrediente principal de todos estos preparados: a esa fina lámina de bizcocho con la que se preparan tanto los dulcecitos andaluces o el Brazo de Gitano, como los platos dulces y agridulces en América. Mi preferido de los dulces: el arrollado de dulce de leche, con baño de chocolate o sin él. También me gusta como queda sin enrollar, sólo poniéndole un poco de dulce de leche o crema/nata (o ambos) con frutillas frescas o duraznos en almibarar cortaditos y trozos de merengue. Pero la forma de comer este bizcochuelo que más me gusta es su forma salada o agridulce.

Pionono 1Una de las opciones para esta versión consiste en untar con mayonesa (aunque también queda muy rico con queso crema o tipo Filadelfia) la masa extendida, agregarle lechuga, tomate, jamón, queso, aceitunas, pimiento asado, huevo duro o la combinación que más nos guste: palmitos, pollo y salsa golf, atún, mayonesa y huevo.

Pionono 2Sé muy bien que aquellos que encuentran esta plancha de masa en cualquier almacén o supermercado, piensan que es algo complicado de hacer. Eso mismo me parecía a mí hasta que un día me antojé de pionono y, como acá no lo venden en cualquier lado, me decidí a averiguar como se hacía:

Pionono 3

Ingredientes

3 huevos
50 gr. de azúcar
50 gr. de harina

Yo además le echo un chorrito de esencia de vainilla, y algunas recetas llevan Maizena y otras una cucharadita de miel. Todo eso es cuestión de gustos.

Lo importante es saber que hay que batir el azúcar con los huevos a punto letra, esto quiere decir hasta que cuando levantes el batidor puedas dibujar la inicial de tu nombre con el hilo de mezcla (o aunque sea un palote).

Después hay que integrar la harina y el chorrito de vainilla de manera envolvente.

Pionono 4Poner una hoja de papel manteca o de horno en una placa o fuente, verter la mezcla de manera pareja y cocinar en horno moderado hasta que se dore suavemente la superficie.
Quitar la masa con papel y todo, enrollarla ayudándonos con un trapo o repasador mojado cuando todavía esté tibia. Esto es para que no se nos rompa cuando queramos enrollarlo ya con el relleno.

El resultado: una receta fácil, hackeable, personalizable y también posible de ser comprada en la confitería. Podés hacer lo que más te guste.

La impresora 3D, la economía directa, China y Simone de Beauvoir

ejemplos-fabbingEn un principio fue el DIY y contentos estuvimos todos porque podríamos hacer las cosas por nosotros mismos, personalizarlas, [[hackear|hackearlas]] y, sobre todo, tener sensación de [[abundancia]]. El DIY, su tecnología el [[fabbing]] y su herramienta la impresora 3D, nos permitieron trasladar la [[blogsfera|enredadera conversacional]] de las [[topologías de red|redes distribuidas]] al mundo de los objetos.

La idea de [[escala|reducción de escala]] se asimiló con lo artesanal y, de pronto, todos hacíamos nuestras cosas como Gepettos o como diseñadores top. Pero nunca como chinos…

La potencia del concepto DIY es el abrir las fronteras del aprendizaje, el no ponerse límites. Lo que quieras, podés hacerlo vos mismo, si te las ingeniás. Pero el DIY no es trabajo productivo. Hoy por hoy, salvo que queramos vivir como agricultores autosuficientes o escindir completamente nuestra forma de generar ingresos de nuestras actividades domésticas, el DIY no pasa de hobby.

Simone de BeauvoirComo en su momento lo hizo el discurso feminista, la cuestión no pasa solo por alivianar la vida doméstica sino por ganar la plaza pública. Para Simone de Beauvoir, el problema mayor del confinamiento doméstico, de la exclusión del proceso productivo, era la pérdida de vínculos sociales y, con ellos, de libertad.

La salida de la mujer a trabajar y la reducción del tamaño de los hogares (la independencia de la familia extendida), permitió la tercerización de servicios de cuidado, creando a su vez nuevos emprendimientos comerciales. Si mamá y papá salieron a trabajar y ya no vivimos con la abuela y la tía abuela porque a mamá la volvían loca las dos viejas, ahora tenemos comida precocinada, canal de tv para chicos, taller de iniciación musical y transporte escolar.

Está muy bien retomar algunas de estas actividades si nos dan placer o mayor control sobre nuestras necesidades. Porque la parte realmente interesante de hacer las cosas nosotros mismos es que aprendemos a hacerlas, posibilitando tanto la autosuficiencia como la contratación exigente.

Entonces… ¿Nos olvidamos del [[fabbing]]? ¿Del [[modo de producción P2P]]?

No. No nos olvidamos. Solo debemos recordar que la libertad es la libertad de competir, de proponer, de crear y de producir. La tecnología distribuida nos abre cada vez más mundos y la Internet de las cosas nos permite pensar en modelos de negocio para objetos que antes eran exclusivos de los servicios. El talento, la inspiración, el ingenio, siguen siendo el factor más importante. Se puede tener la idea, prototiparla y, si funciona, comercializarla. O se puede tener la idea, buscar un plano libre, [[hackear|hackearlo]] para que se parezca a mi idea y producirla.

En fin, lo que quiero decir es que la mejor manera de que el DIY no se convierta en sobrecarga laboral es a través de la [[economía directa]]. Convertir la habilidad ganada y la necesidad en una oportunidad de negocio.

GlifVincular la cultura maker a las redes de economía global, así lo explicaba John Robb ya en 2010 dando el ejemplo del Glif, un trípode diseñado, a partir de una necesidad de nicho observada, por Studio Neat, que no solo se animó a diseñarlo, desarrollarlo, prototiparlo (con una impresora 3D) y producirlo en China con ayuda de crowdfunding; sino que además entendió el desafío de la innovación, creando nuevos productos cada vez, después del éxito del primero.

El camino del [[modo de producción p2p]] pasa por el [[fabbing]], es cierto, pero de momento la impresión 3D está lejos de poder sustituir a la producción industrial. Sirve para la primera parte: hacer prototipos. Cuando se quiere producir y salir al mercado, servir a los demás en lo concreto, la mejor impresora 3D está en China y sus bajos costos de producción.

La eficiencia en la selección de materiales, diseño y tecnología productiva seguirá siendo igualmente importante; pero podrás llevarlo adelante con poco capital, enviándolo a producir a donde más te convenga y salir a la plaza pública, que no es otra que el mercado, donde paseamos, nos mostramos, intercambiamos y nos tomamos ideas los unos a los otros para que todo vuelva a empezar.

En directo desde Nairobi

samaritans
Hace unos días publicábamos en nuestra sección de enlaces interesantes, una historia que describía como un barrio de Nairobi, con una importante comunidad somalí, había encontrado un gran negocio en la ignorancia periodística de grandes cadenas informativas internacionales, brindando exclusivas de piratas somalíes.

Estas entrevistas a veces no resultaron ser exclusivas, muchas veces no fueron hechas a somalíes y en ninguno de los casos a piratas. Así lo explican quienes participan del emprendimiento:

Fingimos porque tenemos talento… Ellos (los periodistas) fueron al jefe y dijeron que necesitaban piratas. El jefe vino y dijo que los hombres blancos necesitaban piratas. Dijo: «hazte pasar por pirata»

Si hay un nicho desatendido, inteligente es intentar servirlo: si hay mucha demanda de piratas y los piratas se encuentran haciendo cosas de piratas en alta mar, habrá que conseguirlos en algún lado. Si además el periodista o productor no creen necesario tener a una persona de confianza en la ciudad y no sabe distinguir a un somalí, mucho mejor!

Por supuesto el flamante «contacto local» se ocupará de hacer creer que él podrá acercarlos a los verdaderos laberintos sociales, a los que de otra manera jamás se podría acceder. «Bashir», por ejemplo, aunque jamás estuvo en Somalia, ya tiene una importante carrera como pirata para medios periodísticos y documentales.

Por qué actuaría un pirata en una película si tienen dinero? Los piratas tienen diero. ¿Por qué lo harían? No tienen tiempo para contar sus historias a los chicos blancos por dinero.

Otra veta audiovisual o «lo que aprendimos de las ONGs»

Al parecer, en Kenia la creatividad del sector audiovisual no se limita a la provisión de falsos piratas. Además de reírse de periodistas, directores y productores del Primer Mundo, también tienen ganas de reírse de las ONGs de cooperación internacional. ¿Por qué? seguramente porque las ven actuar día a día.

En esta línea, Xeinium Productions recaudó fondos en Kickstarter para su proyecto de serie de TV «The Samaritans», una comedia que, al modo de «The Office» parodia el mundo de las ONGs. Así, la historia tiene lugar alrededor de una supuesta organización de ayuda humanitaria llamada «Aid for aid» que, en palabras de su creador «no hace nada».

Yo no se si intentan perpetuar la desigualdad pero las ONGs internacionales -las de gran escala- se quedan atrapadas en la burocracia. Los miembros del staff saben que algunas de las políticas o las estructuras no funcionan pero la máquina es tan grande que ¿cómo puedes cambiarla?

Uno de los temas reflejados en los clips online es que alguna de la gente que trabaja en ONGs tiene complejo de mártir, sienten que hacen el bien pero cultivan hábitos que perpetúan el daño – maltratando al personal, teniendo reacciones defensivas insanas y ese tipo de cosas.

Condescendencia, complejos de mártir, pretensiones de superioridad moral e ignorancia son el verdadero drama de este mundo. Por suerte, algunos pueden reírse de eso, divertirse, intentar ganar dinero mientras lo hacen y dar una lección al mismo tiempo.

Un poco de magia

matrix
Creo que la gente que tiene gran capacidad para aprender idiomas, se divide principalmente en dos: los que tienen buen oído para los acentos y la fonética y los que tienen capacidad para identificar estructuras detrás de las palabras.

Esta capacidad puede ser natural o aprendida, pero es evidente que cuando escuchan una nueva oración están viendo objetos directos, subjuntivos y muchas otras cosas de las que no se ni el nombre, todo está delante de sus ojos. Llevado al extremo, pueden ver matrix mientras escuchan «Señorita, un café por favor».

Así, creo que los programadores pueden aprender fácilmente idiomas y, si me apurás un poco, los músicos también.

Yo disto mucho de tener esa capacidad. No es la muerte de nadie, con interés y disciplina se puede aprender casi cualquier cosa (no, tampoco es mi caso, pero mejor no se lo digamos a nadie). Lo que acabo de decir puede ser una perfecta estupidez: no tengo la menor idea sobre si tiene algún tipo de fundamento ni tampoco lo investigué. Sin embargo, el divagar sobre esta cuestión me sirvió para poner en palabras algo que a mí sí me pasa. No cuando aprendo idiomas (no «se me dan») sino cuando escucho algún proyecto.

Como si fuera un guión de cine en el que en la mitad izquierda de la página están los diálogos y en la derecha los requisitos técnicos; en mi cabeza, mientras escucho una idea o proyecto, en simultáneo tengo la imagen de algo parecido a un marco lógico.

Dibujo-marco-lógicoNo voy a exagerar, tampoco tengo un marco lógico completo, pero algunas cajitas, flujos y relaciones sí. Las tengo sin pensarlas, instintivamente. Es una habilidad que descubrí bastante tarde, después de darme cuenta de que abrumo con preguntas incordiosas cuando alguien me cuenta una idea. Lo veo o no lo veo, eso dependerá de cuántas cajitas sienta que están en blanco o no se conectan entre sí. Así, una idea me puede parecer genial desde el principio, mientras que con otras mi boca se convertirá en una mueca hasta que, después de varias vueltas, preguntas y ampliaciones, logro calmar la ansiedad que me producen las cajitas vacías.

Lo bueno de la habilidad es que, desde un momento bastante temprano soy capaz de, al menos, saber que hay que tener en claro el mapa de aliados, el presupuesto, detectadas las necesidades que no llegamos a cubrir entre los que estamos proyectando, etc. Es decir, entro en etapa de diseño de manera precoz y es difícil que algo me sorprenda tanto en la ejecución como para no poder redireccionar.

Ahora bien, en el camino, me cargo toda la magia.

En que consiste la magia de llevar proyectos a la acción?

ALDEA IRREDUCTIBLE

  • Cuando se te ocurre el primer cachito de idea te iluminás
  • Cuando lo compartís con los que tenés al lado, juntos resplandecen
  • Todos sienten que ese es el mejor proyecto del mundo
  • Sabés que nada te puede hacer más feliz que seguir pensando en cómo llevarlo a cabo
  • Estás convencido de que podrás sobrellevar cualquier contratiempo
  • Se alimentará día a día entre todos, mutará y será cada vez mejor
  • Con suerte, terminará siendo algo completamente distinto de la idea inicial

Todo eso no entra en un marco lógico. Es genial saber que hay muchos cuadritos por llenar y darte cuenta de dónde pueden estar los puntos débiles de un proyecto, pero eso solo te hace poder llevar adelante proyectos que están 100% garantizados y no arriesgar.

Para poder tener completo el marco lógico, muchas veces hay que bajar la ambición, borrar objetivos o disminuir expectativas, todo para que el contexto, las dimensiones, las variables, los indicadores, el presupuesto, etc., etc, etc, estén en perfecta armonía. Es un excelente ejercicio, que de verdad recomiendo para tener en claro por dónde puede venir el susto, pero también es una trampa que no te permite moverte sin seguridad, arriesgar por pura confianza en tu interlocutor o porque te huele bien.

Este mensaje no está dirigido a esos jóvenes pertenecientes a la generación mejor educada de España que cree que el estatuismo es un derecho y el malabarismo un proyecto; tampoco al emprendedor que tuvo una idea genial que no entiende por qué nadie le quiere comprar pero que no se sentó a pensar cuánto sale llevarla a cabo sino que solo sabe cuanto necesita para pagar la hipoteca.

Este mensaje va para los planificadores (del mundo, uníos!), para aquellos que a veces no se permiten disfrutar de las ideas locas hasta hacerlas realidad, para nosotros a los que nos cuesta tomar como propio el optimismo del otro, a los que nos cuesta más arriesgar.