Todo para todos

Hace unos años, me tocó compartir con Zeko Black y Martín Mercado una actividad en conjunto con el CCRojas.

Por aquel momento yo coordinaba un programa dirigido a jóvenes con algunas dificultades para mantenerse dentro del marco de la ley, y como estábamos un poco estancados y aburridos, la propuesta fue desarrollar actividades que posibiliten encuadrar el trabajo dentro de un marco creativo.

Así fue como desembarcaron en los barrios distintos colectivos dedicados al street art para trabajar en conjunto con los chicos. También, fruto de esta estrategia fueron distintas exposiciones de fotografías tomadas y editadas por los jóvenes.

El resultado emociona cuando pasa el tiempo y la casualidad hace que me cruce con alguno de esos chicos y me recuerde el día que fuimos a capturar imágenes por el barrio, o cuando visito Villa 31 o Bajo Flores y veo esos murales intactos en paredes que antes de la intervención eran pura mugre.

Con esto quiero decir que creo en un poder intangible de lo creativo y que creo fuertemente en que disponer el trabajo con jóvenes de manera innovadora, potencia enormemente cualquier tarea que queramos hacer.

Hablo de esto porque tengo absoluto convencimiento en las posibilidades que abren los trabajos creativos, pero también creo que todo esto no debe contraponerse a los trabajos de inclusión productiva y la inclusión productiva es una inclusión al mercado y el mercado es uno solo. Con esto quiero decir: no hay un mercado clase A y un mercado para pobres.

Hay poblaciones con las que no se pueden desarrollar tareas profundas de inclusión productiva porque necesitan políticas que les den acceso a las necesidades más básicas. Ahora bien, como ya dijimos en este espacio, no hay inclusión plena sin inclusión en el mercado. No hay inclusión en el mercado sin trabajo genuino y sin producción de calidad.

Incluir productivamente, hablar de mercado, es progresista tanto o más que hablar de street art. Utilizar estrategias creativas y desencadenar procesos creativos aumenta la posibilidad de incluir económicamente, pero desconocer las necesidades reales de inclusión, contraponiendo el mercado a la creatividad, es desconocimiento y si lo hacemos en el diseño de políticas y programas dirigidos a los menos favorecidos, entonces es peor, es reservar para estas poblaciones, de manera conciente, un lugar de subordinación.

Modelando

A partir de mi último maxipost, se dieron diversas conversaciones interesantes. Algunas relativas a la relación entre la cuestión social con el mercado (las que dejaré para otra oportunidad porque merecen una reflexión aparte) y otras vinculadas a lo que se podría denominar la cuestión metodológica.

Esta discusión se dio principalmente en el blog de Manuel en dos posts distintos: uno relacionado con el Modelo Medellín y otro en el que muy amablemente recoge y profundiza lo expuesto aquí.

Respecto del caso Medellín, lo que debo decir más allá de las características del proyecto, es la excepcionalidad en cuanto a decisión política, capacidad de liderazgo, generación de consensos, multiplicidad de actores involucrados y posibilidades de financiamiento que tuvo la política. Creo que estos factores, sumados al contexto histórico de la ciudad, posibilitaron que una política tan ambiciosa y de tan gran alcance pudiera tener éxito.

Sin embargo, no creo que estos factores puedan estar presentes en la mayoría de los proyectos y políticas que se desean emprender y que más bien, la mayoría de casos exitosos que conocemos son de bajo impacto. ¿Por qué? Porque es mucho más fácil tener éxito en un proyecto dirigido a una población reducida o a una extensión geográfica limitada. ¿La razón? Que se puede pensar en algo específico para esa población.

De ahí es que pongo en duda la posibilidad de replicabilidad y/o escalabilidad de la mayoría de las intervenciones exitosas y que el esfuerzo tiene que estar en abrir la mirada.

En efecto, si ampliamos el campo, podremos ver cual es el modelo que está detrás del proyecto concreto, cuáles sus objetivos, parámetros y lógicas priorizadas. En este sentido creo, que lo replicable y escalable son los modelos de intervención y que hay que emplear dedicación a construirlos.

El proyecto específico será distinto cada una de las veces que se aplique y esa sorpresa estoy segura que puede deparar más aprendizajes y éxitos que los que obtenemos simplemente multiplicando o transplantando. Modelemos entonces macropropuestas que nos permitan el desafío de diseñar lo adecuado para cada particularidad.

Un poco de amor francés

Durante el Encuentro de Juventud de Cabueñes, no dejó de sorprenderme un jóven que comentaba en cuanto foro encontraba, como su novia francesa lo había dejado porque en Francia ganaba más en una semana que en España en un mes.
Lo que nunca entendí es por qué el chico no se iba a vivir a Francia: su moral cristiana le impedía ganar mas? Tenía un problema neurológico que lo incapacitaba para aprender francés? Temía que las fronteras intracomunitarias se levantaran justo cuando él decidía ir a buscar a su amor? O simplemente sabe que ella ya no lo quiere y que de eso no puede echarle la culpa a los políticos españoles?

Reflexiones en el País Vasco

Visité Bilbao por primera vez. Además de los pintxos, motivaron mi visita una reunión en Garum Fundatio y conocer el Guggenheim.

De mención obligada si hablamos de reconversión de ciudades, este icono bilbaíno enriquece la ciudad al tiempo que nos hace un increíble relato en el que se mezclan arte e industria.

Estos dos motivos de visita, sumado a las discusiones mantenidas en Gijón, no dejaron que mi cabeza descansara ni un instante desde hace una semana: reordenar nuestra tarea en el CMD de Buenos Aires para mi exposición, sumado a los distintos debates referidos a diferentes contextos, me terminó de convencer de que no es posible un proyecto o política que pretenda tener fines social y económicamente inclusivos, si no propone concentrarse en la dimensión productiva del grupo o población a la que espera apoyar.

Definido esto, por las dudas aclaro, que para mí una estrategia productiva dirigida a la base de la pirámide, no debe variar sus objetivos respecto a cualquier otro tipo de población. El objetivo es el acceso al mercado, la calidad y la sostenibilidad. Lo que se presenta como tema de discusión es la metodología, creo que allí sí hay mucho por definir.

Desde La Siberia

Estoy en Bilbao, primer día de la última semana en el que puedo dormir un poco más. Estoy sola en la casa por que a mi hoy ya no me toca trabajar. Mientras tomo mi café hecho en una hornalla sin llama, me dedico a escribir una postal de La Siberia para enviarla con las estampillas que me dio Carla en cuanto encuentre un buzón. estoy pensando a quien se la mando, pero a quien sea que le toque, seguramente hace mucho que no recibe al cartero con algo personal.

Problemas para dormir

Los días en Asturias dejan como saldo la fantástica experiencia de la sidra escanciada. Esto es, consumirla intermediada por una sofisticada técnica que permite la mejor degustación de la bebida natural de Asturias. La mecánica: un mozo pasa cada tanto por la mesa, sirve dos culetes que deben ser bebidos de inmediato y casi sin respirar por aquel a quien le correspondía el vaso. El resultado: para tomarte 3 botellas de sidra entre seis, estás toda la noche.

Diario asturiano

Gijón
El domingo fue mi primer día en Gijón. Por suerte mis compañeros de ruta estaban tan deseosos de relax como yo y nos dedicamos a la buena vida hasta que cayó el sol.

Por la noche, el equipo convocado por Natalia ya estaba completo e inmediata y colaborativamente comenzaron a organizarse las tres jornadas que seguirían. Brindamos con auténtica sidra asturiana y nos dedicamos a conocernos mejor.

A la mañana siguiente tocó madrugón para consabida (léase aburrida) presentación oficial de los encuentros y después empezó lo bueno: la presentación de Mi Voz por parte de los chilenísimos Jorge y Paula, que nos mostraron como una red de periodismo ciudadano se puede convertir en el segundo medio de prensa más leído y en un excelente modelo de negocio.

La tarde la dedicamos casi íntegra a David, quien a partir de la historia de las redes y de las promesas incumplidas de Internet agitó el debate y la tarde se animó hasta que oscureció.

Ayer nos tocó el turno a mí, a Topo, Gonzalo, Juanto, Carla y Fabs, por lo que la jornada fue intensísima y variopinta: una clase de historia hacker, proyectos de inclusión digital, emprendedorismo, proyectos multimediales y sobre todo, la importancia de no parar de generar cosas, de mirar, pensar y actuar.

Para hoy nos quedaba la brilante conclusión de Natalia, haciendo reflexionar respecto de la idea de comunidad. Aplausos, besos y nuevamente al gran salón a aburrido cierre oficial.

Todas las veces que coincidí en un proyecto común a partir del enlace de personas que me merecían confianza, el éxito fue indiscutido: siempre hice buenas relaciones, aprendí y me beneficié de la generación de conocimiento compartido y me reí, siempre me reí mucho.

Las redes que vamos construyendo a nuestro paso son nuestro mayor capital y las oportunidades de ampliarlas no solo son geniales sino que casi siempre nos disparan a lugares insospechados. Luego viene la tarea de cuidarlas y mimarlas: de compartir cosas con sus miembros.